lunes 28 de noviembre de 2022
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Ginkgo Biloba: la historia de los árboles que pueden vivir 3.000 años

PODCASTS | Por Esteban Nigro | 23 de November 14:00

Recuerdo un día de otoño, hace algunos años, ir caminando por el barrio y detenerme ante un árbol. Había algo que me llamaba la atención: tenía unas hojas bilobadas, que parecían diminutos abanicos de mano. Como dijera una amiga, parecía un árbol que en vez de hojas tuviera mariposas. Buscando información cuando volví a casa aquel día, finalmente dí con su nombre. Al parecer, me había encontrado aquella mañana de otoño con un Gingko Biloba. Decidí entonces aprender un poco más de este árbol. Si recorremos un poco su historia, sorprende saber que el mismo árbol que uno puede encontrarse hoy en día, convivió alguna vez también con los dinosaurios. O sea que siencontráramos una foto, de por ejemplo un tiranosaurio rex de vacaciones con su familia en las sierras... tal vez descubriríamos un Ginkgo Biloba por allí detrás.

Y estamos hablando de una foto de hace 68 millones de años. ¡Los árboles de ginkgo son considerados prácticamente fósiles vivientes! Incluso existían aún antes de los dinosaurios, ¡ya que se han encontrado sus hojas fosilizadas en rocas de hace 260 millones de años! Pero cuidado, ¡que el Ginkgo Biloba tiene aún más sorpresas!

La biología clasifica a los seres vivos basándose en su semejanza y proximidad filogenética: esto se llama categoría taxonómica. ¿Y cómo cae nuestro amigo Ginkgo Biloba en esta clasificación? Bueno, de una forma bastante particular. Es la única especie en su género, es el único género en su familia, es la única familia en su clase y es la única clase en su filo. Dicho en criollo: está recontra solo. De hecho, prácticamente lo único que tiene en común con todas las otras plantas es que pertenece al reino vegetal. Si bien sus parientes cercanos existieron... lamentablemente a lo largo de sus 260 millones de años de historia se fueron extinguiendo.

El naturalista alemán Engelbert Kämpfer descubrió para occidente mientras viajaba por Asia el Ginkgo Biloba en 1712. Gracias a él, un primer ejemplar se plantó en Europa porentonces y es por eso que hoy en día se puede apreciar en todo el mundo, incluyendo las calles de cualquiera de nuestros barrios. Se cuenta que hasta Goethe quedó maravillado cuando vio este árbol por primera vez en Europa, tanto que le dedicó a Marianne, una novia suya de por entonces, un poema al respecto. Preparémonos para escuchar a un Geothe enamorado:

Ist es ein lebendig Wesen,

Das sich in sich selbst getrennt?

Sind es zwei, die sich erlesen,

Dasz man sie als Eines kennt?

Bueno, para los que no sepamos alemán, a no preocuparse que encontré estos versos en español. Veamos:

¿Será este árbol extraño algún ser vivo

que un día en dos mitades se dividiera?

¿O dos seres que tanto se comprendieron, que fundirse en un solo ser decidieran?

Goethe se detenía en las hojas bilobadas del Ginkgo y así le expresaba su amor a Marianne. El alemán no sabía si el amor entre ellos era una hoja dividida en dos, o eran dos fundidas en una. Los Ginkgo Biloba pueden llegar a vivir 3000 años y es muy común encontrarlos en Asia frente a la puerta de cualquier templo budista. Cuando en 1945 fue lanzada sobre Hiroshima la primera bomba atómica, murieron unas 140.000 personas y la ciudad quedó destruida. En la siguiente primavera, y a unos pocos kilómetros de la zona de impacto, cuál fue la sorpresa cuando un Ginkgo Biloba maltrecho frente a un templo destruído, volvió a dar brotes verdes.

El árbol pasó a ser un símbolo de renacimiento y veneración. A sus pies, en el presente reza una oración: “No más Hiroshima”.

Por toda esta historia, hoy en día el Ginkgo Biloba está asociado a sabiduría en todo el mundo. En Buenos Aires, pueden verlos en cualquier barrio. En Morón, por citar un caso, la calle Ingeniero Boatti posee desde 1930, ¡más de 1km de Ginkgos Bilobas! Y cuidado, que la próxima vez que salgamos a caminar, tal vez encontremos uno nuevo.

por Esteban Nigro

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