miércoles 30 de noviembre de 2022
Perfil

Esteban Bullrich recomienda la película “No mires para arriba”

PODCASTS | Por Edi Zunino | 29 de December 11:51

La película “No mires arriba” la está rompiendo en Netflix. Es una comedia verdaderamente apocalíptica sobre estos tiempos en que la razón no vende, manda la emotividad repentina y todo lo que está bien es aquello que merece más likes. El tono de advertencia recorre toda la película, desde su mismo subtítulo: “Basada en hechos posibles”, dice, como versión irónica del viejo y querido y tan rendidor “todos vamos a morir”. Transcurre en los Estados Unidos de muy pronto, pero puede pasar en cualquier parte. De hecho, Meryl Streep compone a una presidenta vehemente secundada por su hijo sabelotodo y experto en marketing que tranquilamente podrían ser una Cristina y un Máximo desopilantes de tan “macristas”, por así decirlo. Leonardo Di Caprio es una voz moral como la ética de nuestra era, flojita, confundida, pero bueno: ahí está, peleando por dar el mensaje, aunque seducido por el erotismo del show mediático y la fama. 

Anoche, mientras leía la carta abierta que mandó Esteban Bullrich a través de su Facebook, en la cabeza se me ataron peras con bananas y me dio que, tranquilamente, ese texto podría corresponder a un anti héroe dramático de “No mires arriba”. Es que, de algún modo, Bullrich y su dolor han pasado a funcionar como un oráculo que no era tal cuando estaba bien y se distinguía del montón por su estatura y por haber encabezado la lista que le hizo morder el polvo en las legislativas de hace apenas cuatro años a la entonces Presidenta de la Nación.
Lo cierto es que Bullrich, en este texto, advierte, avisa, trata de despabilar sobre lo que viene. No digo ni por las tapas que tenga razón –tampoco él se la adjudica-, pero le dice cosas a la oposición que, si se las dijera otro, sería prendido fuego. Escuchen esto:
•    “Antes de hablar de candidaturas, tenemos que definir qué tenemos para ofrecerle a la gente. No hay que olvidar que entramos por la ventana: el oficialismo es tan malo en casi todos los aspectos que, después del gobierno que hicimos, nos convirtió en una opción competitiva otra vez. Seamos honestos con nosotros mismos: no hicimos demasiado para que eso ocurra”.
•    “A corto y mediano plazo, creo que le debemos a la gente una autocrítica: qué hicimos bien, qué hicimos mal, y por qué queremos volver a ser opción; en qué cambiamos, qué podemos mejorar, qué aprendimos. Esto es clave. La inflación y la inseguridad se comen la agenda, pero necesitamos trabajar en una visión de país, en un proyecto. Hoy somos la opción menos mala; tenemos que trabajar mucho para volver a ser la mejor”. 
•    “La línea entre la humildad y la autoflagelación es delgada, pero no hay que tener miedo a explorar ese límite. Ser humildes, entender que no somos los salvadores de nada, además de una virtud objetiva es una decisión estratégica. La gente ya sabe que no somos los salvadores de nada, reconocer eso demuestra empatía y permite pedir mayores esfuerzos”.
•    “¿A quién queremos engañar? Salvo algunas excepciones, somos siempre los mismos, las mismas personas, las mismas caras. Si no nos votan en un distrito, entonces sencillamente nos pasamos a otro. En estas elecciones, y gracias a las PASO, aparecieron caras nuevas. Ese es el camino, pero necesitamos urgente una renovación, empezar a trabajar en la próxima generación, abrirle el juego, especialmente en el interior. La generosidad es una actitud poco extendida en la política, y quizás sea la más importante a implementar para salir de la arena movediza que es la política argentina actual”.

Les habla de “unidad” a los suyos, a los opositores, que, curiosamente, y pese a haber ganado las elecciones de noviembre y crecido en voltaje parlamentario, terminan el año enredados en un internismo feroz. Onda que, si no miran para arriba, se los va llevar puestos otra vez el cometa.

por Edi Zunino

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