sábado 18 de septiembre de 2021
Perfil

El yéneral Milei

PODCASTS | Por Edi Zunino | 29 de July 10:44

Si estuviéramos promediando los 90 y el finado Mauro Viale pudiera reinventar de nuevo el reality periodístico, político y policial que más tarde copiaron como fórmula "seria" varios reputados comunicadores, seguro que daría todo por tener a Javier Milei entre su fauna. 

Por aquel entonces, la llamada "farandulización de la política" había llegado al Presidente, a los ministros, al Congreso y hasta a los Tribunales, pero no a los economistas. Era el auge de Domingo Cavallo y su adorada convertibilidad. Era el tiempo de los Alsogaray adentro de un gobierno peronista. Los expertos en Economía eran llamados gurúes, eran considerados oráculos y se autopercibían como dueños de la verdad. Y la supuesta verdad era que nos estábamos convirtiendo, en buena medida gracias a ellos, en un país serio, encantador y primermundista. Por eso digo que al inolvidable Mauro se le hubiera caído la baba por sumar a su staff de columnistas desbocados a un economista histriónico y pendenciero como Milei.

Milei se ofrece, de algún modo, como heredero de Cavallo y la Ucedé, que, a su vez, en su momento, significaron una modernización o aggiornamiento a los tiempos democrátricos de propuestas que, hasta entonces, sólo se les ocurría llevar a cabo a los militares. Hoy, a nivel global, se está dando un fenómeno que, sólo para ser sintéticos, podríamos denominar “derechas empáticas”. Se trata de corrientes muy extendidas en las redes sociales, que se referencian en personajes bastante freacks, capaces de decir en tono de broma o de ironía o de provocación osada, tipo café-concert de los 70, lo que antes nadie se animaba a decir porque se suponía que nadie quería escuchar. Me animo a sostener que Twitter fue crucial para que esos personajes se expresaran, se encontraran y se volvieran TT, demostrando que hay una gran audiencia dispuesta a escucharlos.

Al plantearse como alternativas políticas, a estos personajes tipo Javier Milei y sus ideas pretendidamente “libertarias” se les presenta el problema de sintetizarse en personas concretas, quiero decir, en candidatos concretos con rostros, discursos e historias concretas que los acompañen en los armados partidarios y las listas electorales. Es donde el supuesto futurismo anarquistoide de lo “libertario” se confunde con lo rancio de lo militar y la reivindicación de aquellas gravísimas aventuras uniformadas.

El sello de Milei se llama La Libertad Avanza y el mediático economista suele terminar sus alocuciones proselitistas con un encendido: “¡Viva la libertad, carajo!”. Claro que, en su lista de candidatos, la palabra libertad cobra un sentido bastante particular. La candidata a diputada que secunda a Milei se llama Victoria Villarruel y es alguien que niega la existencia del terrorismo de Estado durante la última dictadura; y en la nómina también figuran dirigentes del partido NOS, que a nivel nacional encabeza el ex carapintada del Ejército Juan José Gómez Centurión, el mismo que estuvo en Malvinas, que comandó la Aduana en la gestión anterior y que fue candidato a presidente por fuera de Cambiemos en 2019 junto a la ultra-evangelista Cinthya Hotton.

Es el el dilema de los libertarios. Cuestionan la autoridad, la eficacia y la representatividad de quienes gobiernan en nombre de un libre albedrío que, cuando va a elecciones, se termina asociando con exponentes de la mano dura y la rigidez vertical del mando centralizado.

Una de las cosas buenas de la política es que no te permite andar eternamente actuando el personaje que no sos. En algún momento, la política exige pasar de los dichos a los hechos. Una lista electoral es un hecho donde las únicas palabras que valen son los nombres elegidos para integrarla.

Y no vayan a tomar esto como un brulote antimilitarista. Hoy mismo, en Perfil.com, hay una excelente nota muy crítica sobre la coordinación regional de la represión en los 70 –lo que se llamó el Plan Cóndor- escrita por el general Martín Balza, que también estuvo en Malvinas y fue jefe del Ejército con Carlos Menem, el mismo presidente que había puesto de súper ministro al ídolo máximo de Milei, que es Cavallo. Es decir: hablo de hechos. De historia, si se quiere.

por Edi Zunino

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