domingo 16 de mayo de 2021
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El 4 de mayo de 1988 investigadores estadounidenses obtuvieron una vacuna contra la rabia

PODCASTS | Por Radio Perfil | 03 de May 07:40

La rabia es una enfermedad viral que afecta al sistema nervioso y se transmite por la mordedura de un animal. La principal fuente de infección en los seres humanos suelen ser los perros y se trata de una enfermedad que causa decenas de miles de muertes por año, la mayor parte en las poblaciones vulnerables de Asia y África.

La rabia se previene a través de la vacunación a los animales domésticos, aunque también existe una vacuna antirrábica para los humanos que debe aplicarse lo más pronto posible en el caso de mordedura de un animal portador del virus. Las primeras vacunas humanas contra virus se basaron en virus débiles o atenuados que generaban inmunidad. La rabia fue el primer virus atenuado en un laboratorio para crear una vacuna de uso humano.

Fue el 6 de julio de 1885 cuando el biólogo francés Louis Pasteur aplicó, por primera vez y de forma exitosa, la vacuna antirrábica. Sin embargo, el sistema tradicional de obtención de vacunas a partir de microorganismos patógenos inactivos, puede comportar algunos riesgos a la salud.

Un siglo después de Pasteur, el 4 de mayo de 1988, un grupo de investigadores estadounidenses dio un paso más, al obtener una vacuna contra la rabia mediante la manipulación del genoma del virus, lo que permitió producir sustancias deseadas y codificadas por los genes.

Esta tecnología, denominada “ingeniería genética” proporciona eficientes medios de lucha contra las enfermedades infecciosas y posibilitó el nacimiento a una nueva generación de vacunas inocuas, más eficientes, estables y de bajo precio. Los nuevos tipos de vacunas modernas basadas en células son muy diferentes de las basadas en tejido nervioso desarrolladas en el siglo XIX por Pasteur ya que, por ejemplo, se pueden administrar tanto en el músculo como en la piel.

Al inyectar a los pacientes por vía intradérmica se utiliza una cantidad menor del medicamento y cuesta entre un 60 y un 80 por ciento menos que el precio pagado por las vacunas intramusculares. Los últimos estudios científicos señalan que podrían obtenerse vacunas antirrábicas a partir de la modificación genética de plantas tales como el tabaco, el tomate y la espinaca.

Guión de Javier Pasaragua y locución de Pita Fortín. 

 

por Radio Perfil

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