martes 30 de noviembre de 2021
Perfil

Día de la Soberanía: un feriado que une a CFK con Isabel Perón y Menem

PODCASTS | Por Edi Zunino | 19 de November 11:51

Mañana, 20 de noviembre, celebramos el Día de la Soberanía. Es en recordación de la Batalla de la Vuelta de Obligado, cuando se repelió una invasión de la flota franco-inglesa que había llegado hasta ese punto del Río Paraná. Juan Manuel de Rosas gobernaba esto que aún no era un país y se definía, más que nada, por sus potenciales riquezas y la división irreconciliable de facciones beligerantes.

Siete años después de aquella pelea heroica, en la que se frenaron barcos con cadenas, Rosas perdió en Caseros y marchó al exilio nada menos que en Inglaterra, donde prefirió terminar sus días casi preso antes que fusilado acá. “Mi funeral debe ser solamente una misa rezada, sin pompa ni aparato alguno. Mi cadáver será sepultado en el Cementerio Católico de Southampton, en una sepultura moderada, sin lujo de clase alguna, pero sólida, segura, y decente, si es que hay cómo hacerlo así con mis bienes, sin ningún perjuicio de mis herederos” y “hasta que en mi patria se reconozca y acuerde por el gobierno la justicia debida a mis servicios”, escribió el caudillo en su testamento. 

Recién en 1938 –plena década infame- se empezó a plantear la repatriación de sus restos. Fue cuando se creó el Instituto de Estudios Históricos Juan Manuel de Rosas, fundado, entre otros, por el general Juan Bautista Ithurbide, el historiador revisionista José María Rosa y el hacendado Manuel de Anchorena. Cuando asumió Juan Domingo Perón, en 1946, le plantearon por primera vez el tema directamente a un presidente, que no lo tomó con fuerza hasta casi tres décadas después, cuando volvió al país, ganó las elecciones con el 60% de los votos y nombró a Anchorena embajador en Londres, con esa misión expresa. La muerte de Perón truncó la movida, pero su viuda y sucesora, Isabelita, instauró por primera vez el Día de la Soberanía.
Los restos de Rosas volvieron a Buenos Aires el 1 de octubre de 1989, luego de un intenso viaje. Fueron exhumados a las 3 de la tarde del 21 de septiembre en el cementerio de Southampton. Su féretro, cubierto con la misma bandera nacional que había ondeado en la Embajada Argentina de Londres durante la Guerra de las Malvinas, abordó un avión, y junto a una comisión especial repatriadora se dirigieron hacia Francia. Cuando penetraron el espacio aéreo francés, los locales le rindieron honores militares, con la bandera a media asta y alfombra roja. El equipo de repatriación permaneció en Francia por unos días mientras los restos de Rosas eran cambiados a un nuevo féretro, ahora cubierto por la bandera argentina y el poncho rojo federal. 
La última etapa del viaje comenzó el 29 de septiembre. Luego de dejar Francia, el avión militar hizo escala en las Islas Canarias y llegó a Recife, Brasil, a las 2:30 de la madrugada del día siguiente, sábado 30 de septiembre, momento memorable por cuanto sus restos volvían a tocar suelo americano luego de 137 años.

De esta manera arriba a nuestro país aquel sábado 30 a las 8:25 al Aeropuerto Internacional de Fisherton, en Rosario, provincia de Santa Fe. ¿Por qué a Rosario? Para tomar su repatriación como “símbolo de unidad nacional, como una convocatoria a la unidad argentina en el pasado y en presente al amparo de la Bandera Nacional”, según los partes oficiales del momento.
Rosas volvía a tocar suelo argentino. Quedaba rota la “maldición” del poeta José Mármol, que escribió: “Ni el polvo de sus huesos esta tierra tendrá”. El féretro fue trasladado en una cureña militar hasta un palco montado en el Monumento a la Bandera. El recién asumido Carlos Saúl Menem estaba por dar su primer discurso a cielo abierto como Presidente de la Nación:
“¿Es posible construir una patria sobre el odio entre hermanos? ¿Es posible la Argentina si continuamos desgarrándonos sobre nuestras viejas heridas? ¿Es posible una nueva y gloriosa Nación si se la basa en los falsos pilares de la discordia, de la desunión y la lucha fratricida? Por eso, al darle la bienvenida al brigadier general don Juan Manuel de Rosas también estamos despidiendo a un país viejo, malgastado, anacrónico y absurdo”, dijo Menem, antes de citar a José Hernández: “A veces, saber olvidar también es tener memoria”.

Los restos de Rosas fueron trasladados a Buenos Aires por el Paraná. En Vuelta de Obligado hubo cañonazos y cadetes militares subieron a la nave restos recuperados de las cadenas de aquella batalla histórica. Llegó al cementerio de la Recoleta custodiado por un cuerpo de Granaderos a Caballo, fundado por el mismo José de San Martín que le regalaría su sable corvo a Rosas. ¡Las vueltas que dan nuestros cadáveres!

El Día de la Soberanía se volvió feriado 21 años después, por decreto de Cristina Kirchner, segunda presidenta mujer de nuestra historia, después de Isabelita.

por Edi Zunino

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