Friday 14 de June de 2024
Perfil

Daniel Scioli: "Estoy absolutamente convencido que viene algo diferente en el país"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 20 de April 12:00

El actual embajador argentino en Brasil en marzo hizo pública una carta en la que anunciaba su precandidatura presidencial por el Frente de Todos. Fue legislador, vicepresidente, dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires y casi presidente, derrotado con un 48% de aprobación, y tiene un plan: un “shock productivo” para lograr el equilibrio fiscal. “Tengo 25 años de experiencia en distintas responsabilidades y la gente me conoce”, apuesta.

Esta semana fuiste a ver a Mayra Mendoza en Quilmes, que es representante de La Cámpora, al gobernador de Entre Ríos, al gobernador de Santa Fe, también a Berazategui: es una campaña hecha y derecha.
Es mi misión como embajador argentino en Brasil facilitar exportaciones, traer inversiones, movilizar las economías regionales. Y esto es algo que está por arriba de cualquier posicionamiento político, porque le he dado a la embajada no solamente la característica de la diplomacia emocional, sino la diplomacia ejecutiva y comercial, buscando generar trabajo, buscando dólares genuinos, buscando resolver controversias históricas. Lo he hecho con Bolsonaro, y ahora lo estoy profundizando en esta alianza estratégica con Lula. 

Con todo respeto por Brasil, país que sabés que quiero como pocos y deseo su mayor éxito, hoy estás más como precandidato a presidente que como embajador, así se ve desde los medios todo tu raid. 
Cada ciclo democrático va generando una demanda, y siento que las circunstancias me van llevando a tener esta misión, este propósito, esta responsabilidad. Y también la oportunidad que me está dando Brasil de renovarme, de movilizarme, de actualizarme, de haber seguido muy de cerca el proceso democrático y la forma en que Lula encaró su campaña. Son todas referencias a tener muy en cuenta en este contexto que se está viviendo en Argentina. No fui a buscar ninguna candidatura, las circunstancias fueron llevándome. Inclusive un fin de semana de carnaval que era feriado en Brasil me vine para acá, estábamos con mi hija más grande Lorena, en La Ñata, y le comenté un poco las consultas que tenía y le dije: “Vamos a hacer una carta”, no es mi forma habitual, la publicamos y empezaba: “Acá estoy y cuentan conmigo”, y a partir de eso, cuando vemos que la demanda es: quién puede hablar con todos en el tiempo que viene, quién puede construir consensos, quién puede garantizar una convivencia democrática, quién puede dar previsibilidad, certidumbre, confianza. Humildemente lo digo, siento que esa es mi esencia. Una personalidad que he forjado no solamente en la política, sino en mi vida y las circunstancias que me ha tocado atravesar. Y frente a eso, obviamente, no puedo ser indiferente, me gusta comprometerme y la gente decidirá. Tengo mucha confianza en la gente, en nuestro país, y fundamentalmente con una mirada hacia el futuro. 

¿Suena tu teléfono más que nunca? 
Suena mucho, porque aparte tengo el mismo número de teléfono que cuando era gobernador, así que imaginate, de aquella época. 

¿Pero vuelve a sonar ahora con más intensidad que nunca? 
Mucho más. Una mesa larga que tenía en mi casa, en una parte que es el museo donde guardo todos mis recuerdos, me acuerdo que un día entré al museo con cierta melancolía, y digo: “Pensar que esta mesa que siempre la llenábamos los sábados y domingos, voy a tener que cortarla y empezar a vender por partes para que no se sienta la soledad”. 

Y ahora se está llenando de nuevo.
Era como que a veces tenía que tener otro teléfono para llamarme yo mismo. Nunca me creí la del poder y no sufrí para nada la pérdida en términos personales. Siento que fue el país el que perdió porque pasó lo que pasó y hoy nos está pasando las facturas de esos cuatro años, de la vuelta al Fondo, de la caída del 20% del salario, del desmantelamiento del aparato productivo. Esta semana, en una de esas visitas, en una fábrica les decía a los trabajadores: “Estoy acá como delegado obrero de ustedes en Brasil, defendiendo el trabajo”, y la elección de este año se trata de eso, los que están proponiendo el camino del ajuste, hacerlo más rápido. Y lo que siento, que tengo una militancia muy activa, silenciosa, son los que han vuelto del trabajo, las pymes que han vuelto a abrir la persiana de sus empresas. Y de eso se trata: sentido común, pragmatismo. 

Imagino que quien estuvo andando sobre el agua a 200 kilómetros por hora precisó ver lejos para poder prever la dirección a la que se dirige. Y vos bastante antes de febrero viste la posibilidad de tu futura candidatura. El año pasado comparaste la carrera presidencial con tu primera carrera internacional en el Canal de La Mancha. Me gustaría que compartieras con los lectores esa analogía. 
El deporte es una escuela de vida formidable, practico deporte desde muy chico, mis padres me enseñaron: la educación, el tiempo libre, el club de barrio. Practiqué todo tipo de deporte, cada uno me dejó una enseñanza. Aprendí mucho más de las derrotas que de las victorias, no hay que creérsela. Practico deporte como el ajedrez, que en la vida es permanente tomar decisiones, administrar el tiempo, soportar presiones, táctica, estrategia. Eso es el ajedrez. En el caso de la motonáutica, una de las grandes enseñanzas me la dejó Fabio Buzzi, mi copiloto y el constructor de mis lanchas. En un libro que escribió decía: “Proyectare per vincere”, decía que las carreras se ganan 50% antes de largar y 50% durante el desarrollo de la carrera. Y precisamente esa anécdota, que marcó también distintas actitudes mías, tiene que ver con que cuando clasificamos como campeón argentino para ir a correr el campeonato, un día en Inglaterra habíamos preparado una lancha en una carpintería de San Fernando, los hermanos Roberti la habían hecho, y cuando la probamos no andaba más de 160 kilómetros por hora, las posibilidades parecían muy reducidas en función de las velocidades que teníamos de referencia de otros equipos. Conclusión, embarcamos la lancha, vamos para Inglaterra, la noche anterior a la primera carrera había un agasajo a los pilotos extranjeros, y hablando con ellos revela uno que la velocidad era de 220 kilómetros por hora. El australiano con el récord de vueltas a 195, 230 el americano, y así, ninguno bajaba de los 200 kilómetros por hora. Le dije a mi copiloto: “Lelio, la paliza que nos van a pegar”, me contestó: “No te preocupes, la nuestra anda a 160 kilómetros por hora en agua calma, en oleaje, sabemos que no se rompe, vos concentrate en no cometer errores, en mantener el rumbo, en tu convicción de cómo es el circuito”, porque cada vuelta es distinta. Conclusión: a la tercera vuelta que habíamos largado, el que andaba a 220 kilómetros por hora había roto un motor. Tres vueltas más adelante, el otro cometió un error terrible, en lugar de ir a la derecha fue a buscar una boya a la izquierda, y yo seguí mi rumbo. Después otro volcó la lancha en la anteúltima vuelta, y así nos encontramos con la victoria, eso también marcó el inicio de mi vida política. Porque me acuerdo cuando comencé en una interna abierta en Capital, me enfrenté a Miguel Ángel Toma, un hombre de una gran experiencia que controlaba lo que se llamaba el aparato del PJ capital. Y yo tenía muy presente esa anécdota y dije: “Voy a hacer mi trabajo más allá de lo que los demás hagan”. Nunca tuve una actitud en una carrera de hundirle la lancha al otro, voy a mi ritmo y con mi estrategia. Y me encontré con una victoria que sorprendió mucho en aquel momento. En esa elección se fue dando un escenario de características muy particulares, entonces hago mi trabajo, mi responsabilidad.

Traduciendo aquel inglés, aquel alemán, por ejemplos actuales, ¿podría decirse: de los otros candidatos del Frente de Todos que de Cristina se iba a ocupar la Justicia, de Alberto Fernández, el desgaste del ejercicio de la presidencia, de Sergio Massa, las limitaciones económicas y finalmente: “El mejor candidato iba a ser yo”? 
No pienso en esos términos porque hago mi trabajo buscando resultados concretos y deseando lo mejor para Argentina, para cada persona y para cada dirigente político. Porque la Argentina que se viene nos necesita a todos. Viene algo diferente en el país, lo siento, lo veo, estoy absolutamente convencido. Me ocupo de estar en contacto permanentemente con la realidad de los temas que más le preocupan a una familia de Argentina. Al que tiene trabajo no le alcanza el sueldo, el que tiene una pyme quiere certidumbre, la juventud lo que está percibiendo, si va a tener su primer trabajo, si va a poder comprarse una casa y tener un auto...

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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