jueves 5 de agosto de 2021
Perfil

Cristina y Macri son un poroto

PODCASTS | Por Edi Zunino | 17 de June 12:00

Hace 200 años se moría Martín Miguel de Güemes, 10 días después de un balazo en el glúteo mientras escapaba al galope de una emboscada. Para los que crean que 200 años es mucho tiempo, déjenme que les haga una cuenta rápida y muy sencilla. Yo acabo de cumplir 58. Si divido 200 por 58, el resultado no llega a 3 y medio. Güemes murió hace tres veces y media mi edad. Nada. Todavía estamos a tiempo de leer la Historia desde cerca y aprender la lección. Ojalá mereciéramos un 10.

Nosotros hablamos de la grieta como si fuera una maldición excepcional que inventaron Cristina y Mauricio. Y en la existencia y la terquedad de ambos en cuanto polos irreconciliables, justificamos que todo siga como está, que pretender ponernos de acuerdo como fórmula para salir del pozo es poco menos que una reverenda pelotudez, propia de tibios vomitables por Dios. Lamento comunicarles que, si alguna vez pudimos proponernos cosas grandes, fue reconciliando lo irreconciliable.

Hace nada más que tres veces y pico mi edad, nuestra Independencia fue posible porque Güemes y José Casimiro Rondeau se juntaron 5 leguas al sur de Salta para firmar el Pacto de los Cerrillos, frente al Oratorio de San José. Y les juro que, si hubo dos que no se llevaban bien, esos eran el caudillo salteño y el influyente porteñista Rondeau.
A Rondeau, estando al frente del Ejército del Norte, no le gustaba nada el populismo de Güemes, ni el gaucherío guerrillero de sus Infernales emponchados de rojo ni nada que se apartara de los designios de Buenos Aires, que también enfrentarían a Rondeau con José Artigas, con Pancho Ramírez, con Estanislao López y demás autonomistas provinciales.

Cuando Güemes se hartó del desprecio del comandante en jefe y se mandó a mudar del Ejército del Norte para hacerse elegir gobernador de Salta, Rondeau lo declaró “reo de estado” y ordenó “el sometimiento liso y llano” de la provincia y su líder. Copó Salta con unos 3.000 hombres, sin saber que se iba a arrepentir. Los Infernales bloquearon la ciudad, tabicaron las acequias y le robaron al ejército las vacas que habían traído desde Jujuy, hasta dejarlo absolutamente sin víveres ni agua.

Mientras tanto, José de San Martín rogaba que esa pelea terminara: con Salta en guerra interna, no habría Congreso de Tucumán, ni Independencia, ni campaña de los Andes.

Rondeau mandó emisarios ante Güemes y éste hizo lo propio, dejando esa embajada en manos de su hermana, Macacha. Después de unas cuantas idas y vueltas, los dos se juntaron el 22 de marzo de 1816 para sellar el citado Pacto de los Cerrillos. Después de haberse dicho y hecho de todo, el texto del acuerdo decía (atiendan bien):
“Deseando cortar hasta los asomos de desconfianza que unas almas inquietas y perversas han procurado sembrar entre el Ejército Auxiliar y las tropas de la digna provincia de Salta y, en vista de los males que, contra de nuestros deseos, aparecían ya amalgamando la destrucción de los habitantes, la ruina de los pueblos y la pérdida tal vez del sagrado sistema de la libertad, acordamos ambos jefes tener una entrevista, haciendo en consecuencia una sincera reconciliación”.

Los puntos más importantes del documento señalaban:
•    “Queda jurada una paz sólida, la amistad más eterna, entre el Ejército Auxiliar y la benemérita provincia de Salta, echándose un velo sobre el pasado, en virtud de una amnistía general”.
•    “La provincia de Salta queda comprometida a auxiliar al Ejército de las Provincias Unidas con caballos, reses y cuanto pueda, con arreglo a las circunstancias, y en la suposición segura que será efectivo su pago. Y siendo estas las principales bases de la reconciliación, sin perjuicio de agregar artículos de mutuo acuerdo, según se deparen los sucesos, lo firmamos de un tenor, quedando cada uno con un ejemplar para eterna constancia”.

El Congreso de Tucumán celebró el pacto con una fiesta. San Martín los felicitó a los dos por carta. Rondeau se retiró a Jujuy y emitió un bando que decía:

•    "Queda sin efecto cuanto se dijo sobre Don Martín Miguel de Güemes, por haberse desvanecido completamente las dudas que causaron tales conflictos”.
•    “El bando publicado el 17 de marzo, declarando traidor a la Patria al señor gobernador de la Provincia de Salta, en virtud de dichas circunstancias, se reputa írrito y de ningún valor, sin perjuicio de caracterizar de muy laudable el celo patrio que animó a este benemérito pueblo por sus intereses preciosos”.
•    “La opinión, el patriotismo, los recomendables servicios de Don Martín Miguel de Güemes, no han perdido nada por aquel incidente sensible, antes han adquirido un nuevo valor por la feliz transacción hija de la justicia, de la sinceridad y de la virtud”.

Finalmente, decía el comunicado de Rondeau:

•    “Y, para que llegue a noticias de todos, publíquese este bando en la forma acostumbrada, fijándose en los parajes, para que nadie alegue ignorancia”.

Parece que en este paraje sigue mandando la ignorancia. No llegó la noticia de que, si se quiere, hasta los peores enemigos pueden entablar un objetivo en común.

por Edi Zunino

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