jueves 5 de agosto de 2021
Perfil

Autopsia de Güemes

PODCASTS | Por Edi Zunino | 21 de June 11:05

Buscando y rebuscando datos sobre este personaje fundamental de nuestra historia que fue Martín Miguel de Güemes, me encontré con un texto muy curioso que viene a ser una especie de autopsia histórica del prócer y no por casualidad fue escrito por un médico forense. Además, el autor, Pedro Antonio Álvarez, fue el primer médico legista del Poder Judicial en Salta y un apasionado de la gesta de la Independencia y de la vida y la obra del caudillo salteño.

Resulta que de Güemes se dijeron muchas cosas. Incluso de su salud, como que era gangoso porque no tenía campanilla o era hemofílico y por eso lo había matado una herida curable en una nalga.

Para el doctor Álvarez se trata de “felonías e infamias de algunos detractores, (…) infundios contenidos en afirmaciones, maliciosas o no, que atribuyen anomalías y patologías imprecisas”.

La versión de que Güemes era gangoso por carencia de úvula pertenece al General Paz, que la dejó escrita en sus memorias. Álvarez lo refuta con estilo de expediente judicial:
a) Paz no dice haber conversado personalmente con Güemes, como refiere el Dr. Atilio Cornejo… Habla de sus costumbres, pero no afirma haber conversado personalmente nunca con él, lo que implica que escribe por referencias o de oídas. Se mofa de su voz, pero reconoce que con ella arrastraba a sus gauchos…
b) El mismo Cornejo al comentar las Memorias del capitán inglés J. Anthony King, dice que… Por otra parte, llama la atención que ciertos personajes, que conversaron personalmente con Güemes, no hayan notado ese defecto verbal al que se refiere Paz… Continúa Cornejo: no deja de asombrar también que el  General Tomás de Iriarte, en sus Memorias, en las que ningún guerrero de la Independencia se escapa de su crítica severa, y en quien se nota su prevención con Güemes, al referirse a su entrevista con el héroe salteño no destaque dicho defecto, y ni siquiera lo mencione ni por referencias. 
c) En Güemes Documentado, su autor sostiene lapidariamente que las memorias de Paz fueron evidentemente adulteradas a designio, (…) sobre todo en lo que atañe a la malevolencia con que en ellas se denigra a Güemes gratuitamente.

Luego, el forense Álvarez explica los orígenes clínicos que pueden provocar la llamada “voz gangosa, voz nasal o rinolalia” y se pregunta si “un militar de carrera podría haber sorteado los exámenes de ingreso y de ascensos en los Ejércitos del Rey y el Patriota, siendo portador de algunas de las malformaciones nombradas u otras patologías”.
Y cita los documentos de los Servicios Militares de Güemes desde su ingreso como Cadete en Salta, hasta su primer traslado a Buenos Aires (1799-1805) y en los Servicios Militares prestados por Güemes en la Capital del Virreinato (1805-1808), donde nada se dice de ese problema.

Tampoco hay alusiones a ello en los retratos literarios y las descripciones familiares e historiográficas, como las de Juana Manuela Gorriti, Joaquín Carrillo, Vicente Fidel López o Bernardo Frías, que describen a Güemes de hermoso rostro de perfil griego, de nariz alta, larga, ligeramente curva, casi recta, de perfil delicado, espaciosa frente y boca delineada con perfección, de talla esbelta, perfecto en sus formas, pero nada de su voz. 

¿Podría un gangoso conmover a tropas bravas e iletradas de esa época con una oratoria encendida, como dice Paz? El médico se responde que no, definitivamente. 
Por otro lado, desacredita el “rumor malicioso” de que Güemes era hemofílico, también difundido por el unitario Paz, cuando en sus memorias se refiere a una “depravación humoral del físico de Güemes” por la cual “cualquier herida que recibiese le sería mortal”… 

La hemofilia –explica Álvarez- es una enfermedad hereditaria recesiva ligada al cromosoma sexual femenino, caracterizada por hemorragias difíciles de detener, originadas o provocadas por heridas insignificantes. La muerte se produce en el 35% de los casos en el primer año de vida y en el 55% en los 10 primeros años. 
Además apunta:
a) no existen antecedentes hereditarios de la ascendencia ni de la descendencia del prócer de ningún caso de hemofilia. 
b) Frías describe una ligera cicatriz en un párpado de Güemes de cuando niño, por una caída del caballo. Sobre todo, en aquella época, una herida así habría sido mortal para un hemofílico.
c) También es racional deducir que en la activa vida guerrera-militar se está expuesto a sufrir lesiones (aún insignificantes) que para un hemofílico le significarían perder la vida. 

Finalmente, esta virtual autopsia del prócer descarta que haya muerto hace 200 años por efecto de la hemofilia, ya que, de haber padecido esa enfermedad, el deceso tras el balazo por la espalda en el glúteo se hubiese producido en pocas horas y no luego de 10 días.

Pero Álvarez también cuestiona las causas oficiales de la muerte de Güemes documentadas en el certificado de defunción, donde se sostuvo como causa una “gangrena” pelviana producida por “tétanos” a partir de la herida infectada. Nuestro forense sostiene que ambas son patologías diferentes, por lo cual el diagnóstico es difuso. Y concluye:  
“Con la finalidad de contribuir a una mejor interpretación histórica y a la luz de los avances médicos, se puede deducir que la patología factible que llevó a la muerte del héroe, ha sido una septicemia”. Es decir, una infección generalizada por el tratamiento precario de la herida de bala.

por Edi Zunino

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