domingo 7 de marzo de 2021
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Alcornoque: el árbol del corcho

PODCASTS | Por Esteban Nigro | 21 de February 11:00

El Quercus Suber, o Alcornoque como más comúnmente se lo conoce, es un árbol de porte medio, de hoja perenne y que con el roble y la encina comparten la familia de las fagáceas. De amplia extensión en toda la cuenca del Mar Mediterráneo, es en Portugal y España donde el alcornoque alcanza su mayor distribución. Con un promedio de vida de unos 200 años, con sus bellotas suelen alimentarse los cerdos que una vez faenados alcanzarán fama mundial al convertirse sus extremidades traseras en aclamados jamones ibéricos. 

El alcornoque presenta además una característica única: a diferencia del resto de las especies forestales posee la cualidad de regenerar su corteza cuando la ha perdido. Pero, ¿bajo qué condiciones este árbol pierde su corteza? ¿Por algún animal que rasca el lomo bajo su sombra? ¿O por la proximidad de algún incendio, tan frecuentes en tierras secas mediterráneas? Puede ser por esas razones pero existe una mucho mayor. Y está relacionada con un ser vivo vertebrado, de clase mamífero, del orden primate, de familia homínido y de especie Homo Sapiens. Nosotros, bah. 

A comienzos del siglo 18, un monje francés se encontraba peregrinando hacia Galicia, recorriendo el camino de Santiago. Al transitar el norte de la península ibérica, conoció a otros peregrinos que venían de tierras sureñas y le despertó curiosidad que las ánforas en las que llevaban sus bebidas poseían un extraño material en su parte superior con el que lograban un cierre hermético. Al consultar por aquella novedad, el monje descubrió que se lo denominaba corcho y que se obtenía de la corteza de un árbol llamado alcornoque. Consiguió algunas muestras y se las llevó a tierras francesas para probar tapar los vinos espumantes que había en su región. Y a partir de ahí, hubo una revolución. 

Si bien griegos y romanos ya usaban el corcho para tapar vinos y ungüentos de aceite, el método no era tan difundido. A partir de su alta demanda en Francia para tapar champaña, en tierras ibéricas se despertó la gran industria del corcho en el siglo 18 y a partir de allí se le dió uso para todo tipo de bebidas alcohólicas.

Pero volvamos a nuestro querido Quercus Suber y conozcamos cómo se extrae su apreciada corteza. La primera vez que se lo desnuda es a los 35 años. Se debe esperar a los meses de primavera y con un hacha, cuidando de no herir el árbol, se le van haciendo tajos para desprender poco a poco esa capa externa compuesta de células muertas. Esa primera cosecha, genera un corcho poroso denominado bornizo que es muy permeable y por tanto de bajo valor, que es usado entre otras cosas para aislamiento térmico de viviendas. Después de 9 años, ese mismo alcornoque ha regenerado un espesor de corteza mayor a 3 cm y se procede a un nuevo descorche del árbol obteniéndose lo que se conoce como segundero. Pero momento, aún esa corteza es de baja calidad y utilizada como corcho rudimentario. Deben esperarse 9 años más, el desarrollo de una nueva corteza, que ahora sí al desprenderse con hachas se obtiene el llamado corcho de producción que podrá ser usado como tapón de primera calidad. 

Esas cortezas de corcho se dejan orear por 3 meses y a continuación se las hierve para darles humedad. Se las prensa, se dejan descansar 15 días más y se les da un nuevo hervido. Una vez secas, están ahora listas para ser cortadas en listones y gracias a afilados sacabocados, uno a uno se van cortando corchos. El sobrante de la corteza, es triturado y prensado para ser usado en corchos de segunda calidad o para tapones de champagne donde ocupan la parte superior como material prensado y la inferior, en contacto directo con la bebida, es de corcho natural.

Las ventajas del corcho de alcornoque son numerosas: es aislante térmico, posee permeabilidad controlada, es ligero, es elástico y hasta ignífugo. Tanto, que hasta se lo ha utilizado como componente en algunos cohetes espaciales. Hoy en día su producción es monopolizada por Portugal y España, que ocupan el 60 y 30% respectivamente del mercado mundial. La próxima vez que destapes tu bebida favorita, tomate un tiempo para observar si ese corcho es parte de la historia que hoy aprendimos.

Si querés conocer más historias como esta, podés seguirme en mi instagram: @mateenmano o en mi página web parandolaoreja.wordpress.com 

Esteban Nigro para Radio Perfil.

 

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