miércoles 30 de noviembre de 2022
Perfil

Acuerdo con el Fondo | Alberto Fernández y las bestias

PODCASTS | Por Edi Zunino | 28 de January 12:43

Si Alberto Fernández tomara este verdadero gran logro de haber llegado a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional con arrogancia y exitismo electoralista, pasaría a convertirse en su peor enemigo. A ese pacto le falta la firma del verdadero accionista de este lado, que es el pueblo argentino a través del Congreso Nacional. Y eso supone, al menos por lo visto últimamente, una conversación nada sencilla con la oposición, e incluso con sectores de la propia tropa. De todos modos, el arranque parece auspicioso para que el convenio prospere sin tormentas: bajó el blue, subieron los bonos y las acciones y Don Mercado se tomó un descansito.

Las últimas horas fueron intensas. Muchos de los involucrados directos ni siquiera durmieron anoche. Fernández y Sergio Massa estuvieron recorriendo hasta la medianoche el poroteo inicial para abreviar lo más posible el trámite parlamentario. De hecho, si recorremos los últimos 10 días de declaraciones públicas por parte de los referentes “racionales” de la oposición, se fueron acumulando posturas condescendientes con la necesidad de parar la pelota y resolver el asunto de la deuda. No se trata sólo de una racionalidad abstracta ni altruista: el acuerdo compromete como mínimo a esta gestión, a la que viene y al arranque de la otra (tal vez sea ese el principal paraguas protector políticos logrado por Fernández-Guzmán). Por el lado de los ultras del kirchnerismo, por primera vez se les presenta el desafío de reconocer, si no el liderazgo, por lo menos una jugada de nivel por parte del elegido de Cristina Kirchner en 2019.

Cae bien, además, el tono parco de cierto paternalismo alfonsinista elegido por el Presidente para el mensaje, lo mismo que la elegancia y la buena educación de Martín Guzmán en la conferencia de prensa para responder, agradecido, todas las preguntas. Tienen derecho a auto congraciarse con que se trata de “un acuerdo basado en la confianza del mundo en nuestras capacidades”, tal cual señaló Fernández en su discurso grabado.

Sin embargo, pueden preanunciar malos tragos si se desarrollan otras apreciaciones presidenciales del mismo discurso. Por ejemplo:
“Hay futuro porque estamos afianzando este presente. La historia juzgará quien hizo qué. Quién creo un problema y quién lo resolvió. Los invito a mirar hacia adelante sin olvidar el pasado. Había un problema gravísimo y urgente y ahora tenemos una solución posible y razonable. Es tiempo de unirnos en las soluciones y no de dividirnos en los problemas”.

Esto de mirar para adelante sin dejar de mirar para atrás suele dar para que cada cual mire para donde se le canta. Esa típica confusión de los dirigentes entre la Historia y ellos mismos, hasta hoy sólo sirvió para que los permanentes reproches sobre el pasado le quitaran fuerza y capacidad de atención a las intenciones de construir futuro. No es tiempo de cebar a las fieras. Empezando por las propias.

por Edi Zunino

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