viernes 24 de junio de 2022
Perfil

Acuerdo con el FMI: el hilo rojo de Bregman, Milei, Bullrich y Boudou

PODCASTS | Por Edi Zunino | 31 de January 11:25

De todo lo que leí durante el fin de semana, me pareció muy acorde a la realidad una especie de máxima irónica de Roberto Lavagna comentada por Jorge Fontevecchia en su columna dominical de Perfil. Dice así: “El debate político tiene mejor nivel en enero, porque la mayoría de los políticos están de vacaciones”.
Si esa supuesta estacionalidad de la decadencia fuera totalmente cierta, podríamos inferir que haber acordado con el Fondo Monetario Internacional en este paréntesis estival habría resultado una jugada maestra para coronar el éxito rotundo de las tratativas, al quedar lejos del tole tole cotidiano que suele ser la agenda política durante el año. Al grueso de la dirigencia de todos los sectores y niveles le cayó bien la noticia y casi no hay olas.

Claro que sí hay voces disonantes. Y más allá de las razones puntuales que puedan contener los anticipos de sus posturas por la negativa, el no haberse tomado el tiempo para estudiar y sopesar cada punto del acuerdo habla más de un NO decidido de antemano que de una voluntad acorde con quienes deberían pretender al menos entrenarse un poco en el ejercicio del poder. Parecería lógico, entonces, que los rechazos provengan de los ultrismos que anidan en cada una de las principales coaliciones y de posturas que prefieren seguir circulando por los márgenes del sistema político, pero todos ellos sin responsabilidades de gestión en ningún nivel.

Empecemos por los últimos, corporizados en los “libertarios” que referencia Javier Milei y en la izquierda de banderas rojas. Para no abundar en detalles, unos sostienen que el acuerdo es “demasiado socialista” y los otros, que es “previsiblemente demasiado pro capitalista”. El mileísmo (o como se lo vaya a llamar) se queja de que no se haya impuesto un déficit cero desde el vamos, lo cual implicaría el riesgo de una crisis política y social inmanejable, y además es hasta ideológicamente confuso, porque soslaya que los últimos años que vivimos sin déficit e incluso con superávit fueron los de Néstor Kirchner y el citado Lavagna, con el actual Presidente de la Nación como jefe de gabinete. Por otro lado, la insistencia de la izquierda en mantenerse en la denuncia sin esbozos de ni siquiera una propuesta para limar aspectos restrictivos que seguramente tendrá el acuerdo con el FMI, achica el predicamento estratégico de un bloque de cuatro diputados que puede parecer mucho, y así se lo festeja, pero es nada en comparación con las experiencias vecinas en Chile, Uruguay o Brasil.

El macrismo puro y duro, expresado en Mauricio Macri y Patricia Bullrich, tiene el gran problema de que aceptar el acuerdo en este contexto sería como consagrar como un pecado aquel endeudamiento de 2018 sin consultar ni a los aliados. Tal vez por eso, el ex BCRA Federico Sturzenegger concluyó (también en Perfil) en que Alberto Fernández está “haciendo macrismo”, para dar un argumento de apoyo que golpee internamente al oficialismo agudizando sus disputas intestinas. Mientras, otro sector de Juntos por el Cambio pone su atención en Cristina Kirchner, a quien exponen como verdadera opositora del arreglo con el Fondo.
Es detrás de CFK donde se ubica el cuarto sector opuesto al entendimiento. Se trata del kirchnerismo marginal y en ciertos casos carcelario referenciado en Amado Boudou, pero que tiene movedizos adeptos en Diputados, como la outsider cristinista Fernanda Vallejos. Se trata de quienes correrían el riesgo de perder toda razón de ser si Alberto Fernández tuviera chances en serio de desarrollar, a partir de ahora, un “albertismo” capaz de pelear la reelección en 2023.

Por lo pronto, el acuerdo con el FMI ha logrado algo que no pasaba desde el inicio de la pandemia: los pretendidos “racionales” de todos lados parecen estar de acuerdo. Ya veremos si eso sirve para algo en la vida real.

por Edi Zunino

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