Friday 1 de March de 2024
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Los factores que le ponen un freno a la innovación

PENSANDO EL CORONAVIRUS | Por Julieta Colella | 11 de August 19:02

Hoy me gustaría hablar de innovación, pero no directamente ligado a la tecnología, sino atado un poquito más humano y terrenal. La idea es hacer un análisis de cuáles terminan siendo los factores que le ponen un freno a la innovación, que no serían exactamente técnicos o de capacidad, sino que son más bien humanos y socioculturales.

Empecemos con una pregunta de historia, ¿saben hace cuánto tiempo se inventó la rueda como concepto? Aproximadamente 5000 años. Ahora, otra pregunta, ¿saben hace cuánto tiempo se inventó la valija? La valija moderna como ahora se la conoce, fue a mediados del siglo XIX. Y ahora, una última pregunta, ¿saben hace cuánto tiempo que se inventó la valija con ruedas? Año 1972 para ser bien específicos. Pero, no solamente que se creó en ese año, sino que no se puso de moda hasta entrado los años 80. Fijense ustedes como los dos conceptos por separado hace miles de años que existen, pero la combinación de ambos es muy reciente en la historia. Estuvimos décadas cargado valijas, cuando al parecer teníamos todo a la vista para no hacerlo.

Según dice un conocido pensador moderno, Nassim Nicholas Taleb, a lo mejor alguno lo conozca por ser el escritor del famosísimo libro “El Cisne Negro”. Bueno, según él las valijas con ruedas son una parábola de cómo los humanos tendemos a ignorar las soluciones simples y pequeñas, en pos de irnos a las grandiosas y complejas.

En general, como dice Taleb, los estudiosos suelen atar este dilema a no ver lo obvio delante de nuestros ojos, y sí, efectivamente tiene razón. Pero el punto no está específicamente entre la rueda y la valija, sino que esto esconde algo mucho más profundo que, como dijimos al principio, no es un problema técnico, sino sociocultural, y atención acá.

El dilema de que las valijas no hayan tenido ruedas durante muchos años es, en realidad, un problema de sesgos de género. Seguramente se están sorprendiendo de la misma manera que me sorprendí yo cuando lo escuché por primera vez.

Hay un libro que se llama, en español, “Cómo las buenas ideas son ignoradas en una economía construida para hombres”, su escritora Katrine Marcal, detalle un descubrimiento bastante particular. En su investigación para el libro, se cruzó con un detalle que la mayoría de los pensadores no tenían en cuenta para analizar el dilema de por qué las valijas no tenían rueditas. En su momento, es decir, fines del siglo XIX y principios del siglo XX, los productos con ruedas, en el imaginario colectivo, estaban asociados a que eran para mujeres, que venían a desafiar la capacidad del hombre de cargarle la valija a una mujer. Además, en esta época el mercado asumía que las mujeres casi nunca iban a viajar solas, que siempre iban a viajar con un hombre, por lo que no iban a tener que trasladar ellas mismas sus equipajes. Entonces, como las rueditas era un símbolo de debilidad, cómo se le iba a poner rueditas a la valija, no?

Entonces, se daba esta situación donde teníamos tan arraigado un sesgo sociocultural y tan construida una realidad que nos impedía ver la genialidad de un invento como la valija con rueditas. El propio inventor de la valija con ruedas cuenta que en los años 70 era prácticamente imposible lograr que alguna cadena americana de comercio venda el invento. Por las ideas impuestas en aquel momento, nadie quería comercializar el producto, porque pensaban que nadie se lo iba a comprar, porque no había ninguna necesidad.

Por suerte, ya a partir de los años 80 las cosas empezaron a cambiar, se entendió la importancia del producto, las mujeres empezaron a independizarse y viajar solas y el resto de la historia es la conocida por todos.

Llegando al final de la columna de hoy, la idea no era quedarnos con la valija con rueditas, sino analizar en conjunto como los seres humanos frenamos las innovaciones, a veces pura y exclusivamente por prejuicios, por problemáticas socioculturales tan arraigadas en la vida cotidiana que nos parece lo normal y natural. El ejemplo de la valija es solo uno de muchos otros casos de este estilo que existen en la historia. Por ejemplo, años atrás los autos eléctricos también eran considerados como productos femeninos y por eso no explotaron años atrás y sí lo están haciendo en la actualidad.

Todos estos ejemplos nos hacen llegar a una única conclusión. Cuántos inventos nos habremos perdido y cuánto nos estaremos perdiendo por los sesgos y prejuicios. Es verdad que el mundo está cambiando, pero todavía muchos de aquellos problemas que impedían que se les pusieran rueditas a las valijas siguen vigente.

La innovación no está solamente en poner un satélite en la luna, sino en saber salir de nuestra zona de confort, saber recorrer ese camino extra que hace falta para ponernos en el lugar del otro, y desafiar los prejuicios para innovar en un mundo más equitativo.

 

por Julieta Colella

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