sábado 8 de mayo de 2021
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Ser puma tiene sus ventajas (aunque rara vez ganen a algo)

POLITICA | Por Edi Zunino | 03 de December 12:36

Escarnio y escarmiento son palabras con el mismo origen y significados que pueden sonar parecidos, ya que ambos encierran una condena, pero son sensiblemente distintos. Muy diferentes.

El escarnio siempre es público, no así el escarmiento.

El escarnio público es la burla enfática de los otros, la mofa pesada de muchos a la vez, la joda masiva que se pasa de broma y se vuelve un bullying feroz.

El escarmiento, en cambio, suele ser considerado justo. Merecido. Acorde a la falta cometida.

Al escarnio se es sometido. Es un castigo pecaminoso, digamos. El escarmiento truena. Tiene ciertos ribetes divinos.

No voy a pretender que Hugo Porta, emblema del rugby argentino, se comporte con el delicado equilibrio conceptual de un lingüista. Pero Porta, hombre grande ya, acaba de volverse parte conceptual de un escándalo que merecería seguir siendo conversado. Pocas horas antes de que la Unión Argentina de Rugby les levantara la sanción a sus pumas de tuiteos racistas y xenófobos sin ninguna razón clara, Porta escribió en La Nación:

• “Estos mensajes que fueron escritos hace 9 años son improcedentes e indefendibles, pero los que los escribieron pidieron disculpas, y la respuesta que recibieron a cambio fue suspenderlos y dejarlos solos frente al escarnio público”.

Es cierto: 9 años es un tiempo considerado más que suficiente para que cualquier cosa prescriba.

Es cierto: si no se hubiese dado el fallido homenaje a Diego Maradona y encima en el contexto de una derrota frente a quienes le hicieron flor de homenaje, seguro que nadie habría rescatado aquellos tuits.

Pero también es cierto que, con todo ese tiempo transcurrido, aquellos mensajes peligrosamente imbéciles contra paraguayos, bolivianos y empleadas domésticas seguían ahí, nadie los había borrado y mucho menos pedido disculpas antes del escarnio.

Pedir perdón por una falta no convierte a nadie en víctima de nada. Y victimizarse para evitar el escarnio, terminó evitando el escarmiento. Jueguen o no, nuestros pumitas ex xenofobitos están habilitados para hacerlo el próximo sábado.

Este año se inició con una decena de rugbiers veinteañeros asesinado a un pibe de su edad, Fernando Báez Sosa, hijo de paraguayos, a patadas en la cabeza y al grito de “negro de mierda”. ¿Eso convierte a los pumas de tuits post adolescentes racistas y xenófobos en asesinos o en delincuentes? Claro que no. Sólo confirmaría que la brutalidad del rugby, en términos sociales, se expresaría siempre más o menos por el mismo lado, en idiotas de más o menos la misma edad y merece ser expuesto en público.

Caso cerrado. Ser puma tiene sus ventajas (aunque pocas veces ganen a algo).

 

por Edi Zunino

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