sábado 8 de mayo de 2021
Perfil

El macrismo puro y duro redescubrió su Punto G con una sobredosis de morbo

POLITICA | Por Edi Zunino | 25 de February 12:57

Mientras el principal enemigo del peronismo gobernante en sus distintas versiones sigue siendo su propio ensimismamiento cínico, un amplio y ruidoso sector de la oposición, estimulada por la sobredosis de morbo que le aportó el VacunaVIP, parece haber redescubierto su punto G y busca estirar lo más que pueda el estado de éxtasis.

Está claro que se la dejaron picando como nunca antes en estos 14 meses. Y no sólo con el destape de los hechos, sino también con falsas explicaciones y demasiadas autojustificaciones. Sin embargo, el macrismo, sobre todo en su versión más talibana, tal vez no debería dejar de considerar situaciones que, según algunas encuestas digamos que serias, se venían amasando en la opinión pública durante las semanas previas a este escándalo: una llamativa recuperación de la imagen presidencial, acompañada, como parte del mismo fenómeno, por el sostenido ascenso en la consideración ciudadana de las posturas más racionales al interior de Juntos por el Cambio.

Por eso, Patricia Bullrich, por ejemplo, blanqueó esta semana los enfrentamientos internos y le salió al cruce con todo al ministro Fernán Quirós -uno de los políticos mejor ponderados del momento-, casi considerándolo cómplice del Gobierno nacional por sus posturas moderadas y su toma de distancia del clima escandaloso dominante.

Los opositores a Alberto Fernández que cumplen funciones gubernativas a nivel provincial o local aprendieron durante la pandemia que escupir para arriba lleva implícito el riesgo de enchastrarse dos veces. Sin ir más lejos, el jujeño Gerardo Morales sintió la necesidad de apurarse a reconocer que en su provincia también se detectaron vacunaciones por izquierda, si bien salvó las distancias desligándose de cualquier responsabilidad directa o funcional.

Desconocemos, por falta de experiencia empírica, qué viene a ser en concreto lo que pretenden construir los “moderados” que representarían genéricamente Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta. Ni siquiera sabemos si en serio son más civilizados (Alberto suele tropezar seguido con su dedito acusador), pero al menos parece claro que juegan con la ilusión de un país más maduro, dialoguista y estratégico (con perdón de la palabra, circunstancialmente), y eso parece generar simpatías en una sociedad tan estresada.

Sí están probados, en cambio, los destrozos que puede generar una conducta puramente electoralista basada en el fanatismo en contra del otro (y a favor de lugares comunes tan fáciles de traicionar).

Seguro que después de un escándalo como éste, que involucra tantas zonas sensibles, el termómetro de esas encuestas recientes habrá quedado viejo, como si tuviera fecha de vencimiento. Pero de ahí a entretenerse con la fascinación de que saben cómo se gobierna, sólo puede haber una irresponsable reincidencia en el error.

Concentrarse en lo importante nos exige recuperar la calma. También lo sabemos por experiencia: ponernos todo el tiempo al borde de prender fuego todo sólo construye buenos resultados para unos pocos, que encima son pasajeros, y desastres para la mayoría. 

 

por Edi Zunino

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