domingo 7 de marzo de 2021
Perfil

Conurbano profundo: el verdadero problema con Pablo Sirvén es que tiene razón

POLITICA | Por Edi Zunino | 19 de January 13:30

El domingo, en La Nación, el colega Pablo Sirvén escribió un artículo titulado “La madre de todas las batallas”, donde señala que este año, una vez más, el Gran Buenos Aires va a ser clave para definir las elecciones de medio término. La nota, más allá del favoritismo algo crítico hacia Juntos por el Cambio que puede expresar, es, digamos, correcta desde el punto de vista informativo. Tan correcta que no parece proporcional a lo que dice el nivel de ira que desató en cierto kirchnerismo, sobre todo en su versión bonaerense.

A Sirvén se le cuestiona el uso de dos adjetivos para definir, primero a la Provincia y luego al Conurbano: mientras califica a la primera de “inviable”, trata al GBA de “africanizado”. ¡Y chau! Se armó. Se acabó lo que se daba.

No voy a pretender que Sirvén y los K se pongan de acuerdo ni mucho menos. Básicamente porque no creo que tengan ganas. Lo que digo es que la discusión de fondo es otra. Nada que ver con el “racismo” que Sirvén no profesa, el “gorilismo” que un poco sí y otros ismos que se le achacan. El tema estratégico para el país -no para Sirvén y ni siquiera para los soldados de Cristina- es que, si seguimos engrosando, hacinando y empobreciendo el GBA y los otros pocos conurbanitos del país, va en serio que no hay futuro.

Claro que los diputados, los senadores, los intendentes y demás los ponen los políticos, no los periodistas. Así que yo diría que hace su trabajo Pablo Sirvén al provocar -aunque no me guste aquello de “africanizar”- y no hacen su trabajo los políticos que saltan como leche hervida con sus propia munición de adjetivos, por lo visto más predispuestos a seguir definiendo enemigos que no compiten en elecciones que a plantearle a la población la epopeya de cómo desarmar la bomba del Gran Buenos Aires, cómo redefinir productivamente la Argentina y cómo reestructurar nuestro mapa poblacional para que nos pongamos a trabajar en serio por un federalismo en serio, una generación de divisas en serio y una inserción en el mundo en serio.

El 40% de la población amontonada en el 0.4% del territorio nacional sólo se puede sintetizar con un término: fracaso. Y no me vengan, como siempre, con la fatalidad de que San Pablo, Río de Janeiro y México DF representan un mismo drama regional, porque eso es una perogrullada que nada más nos ancla en la resignación de que no hay nada que hacer. Reivindicarse América Latina como un adjetivo en sí mismo puede significar, en concreto, algo muchísimo peor que la “africanización” de Pablito. Hablo de claudicación política. De estancamiento. De atraso incurable.

Me llama la atención que, de última y con sus propias palabras, Sirvén planteó un asunto que Alberto Fernández tocó en campaña: la necesidad de una nueva regionalización de la Argentina. Es más, un sector del oficialismo sometió hace poco a discusión en un foro el tema GBA a través de la Fundación Metropolitana que conduce el ex senador frepasista Pedro del Piero. Y, según me dijo Fernando “Chino” Navarro en una entrevista días antes de fin de año, la Jefatura de Gabinete que integra como funcionario de Santiago Cafiero lanzaría un proyecto en ese mismo sentido para marzo o abril.

En síntesis: los kirchneristas furiosos no construyen. Ponen cara de patriotas mientras mean fuera del tarro, como quien dice.

 

por Edi Zunino

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