jueves 3 de diciembre de 2020
Perfil

Caso Pepe Mujica-Julio Sanguinetti: por qué la grieta no idiotizó a los uruguayos

POLITICA | Por Edi Zunino | 21 de October 12:41

Hay grieta en Uruguay. En todos lados hay, incluso más de una. En Uruguay tienen una derecha y una izquierda bien definidas. Un colorado se parece más a un blanco que cualquiera de los dos a un frenteamplista (y ni qué hablar de un tupamaro). Pero en Uruguay, la derecha dejó hace rato de ser golpista y es liberal-conservadora. Y en Uruguay los tupamaros no se esconden ni se ocultan ni maquillan su origen y pueden ejercer la Presidencia de la República, claro que habiendo dejado hace rato de reivindicar la lucha armada. La izquierda uruguaya es marxista y es socialdemócrata y hasta puede ser liberal, por qué no. Parece que, en Uruguay, la Historia es la Historia y no un delito de portación de pasado.

En Uruguay son pocos. Y, acaso también gracias a eso, son más educados y fáciles de ordenar… Quiero decir, de organizar o de disciplinar en el sentido convivencial de la disciplina, detalle para nada menor a la hora de, por ejemplo, administrar una pandemia (situación inesperada frente a la cual, si no hay una buena combinación entre la responsabilidad social y la responsabilidad individual, no hay prácticamente nada).

La grieta, en Uruguay, no los estupidizó de tan adictos a la droga de la confrontación. Será también que, en Uruguay, los ricos no son tan escandalosamente ricos ni los pobres, tan miserablemente paupérrimos…

O será que, en Uruguay, se hicieron uruguayos obligados a sobrevivir entre un Brasil lleno de brasileños monárquico-imperiales, una Argentina llena de argentinos caudillescos y por los otros dos costados el océano, que refresca tanto como puede aislar…

Será, por ahí, que, en Uruguay, tanto el interior rural y tradicionalista donde más gana la derecha como las pocas grandes urbes progresistas donde más lo sigue haciendo la izquierda pueden reconocer un mismo prócer cultural en Alfredo Zitarrosa o candombear con las mismas murgas…

¿Será que, en Uruguay, no todo se lee como se mira un Peñarol-Nacional?

A ver… No sé muy bien por qué, pero seguro que por mucho de eso y seguro que mucho por otras cosas que no entran en 5 minutos, pero ayer dos ex presidentes uruguayos, Pepe Mujica y Julio Sanguinetti, que han sabido discrepar y pelearse fuerte durante más de medio siglo, pudieron exhibir hasta con orgullo todo lo parecidos que son. Dos políticos apasionados. Dos octogenarios en riesgo de contagio capaces de consensuar desde el ejemplo personal, un mensaje político-sanitario clarísimo de cuidado extremo a los adultos mayores. Dos viejos zorros que supieron golpear puertas de cuarteles o apretar gatillos de metralleta, pero ayer fueron capaces de hacer poner de pie al Senado uruguayo entero -y al país entero- al anunciar que renuncian a sus cargos, para los que fueron votados y seguro lo seguirían siendo.

Pepe Mujica les dice a los argentinos adinerados que quieren irse para el Uruguay que vayan nomás, pero que sepan que allá los van a “esquilmar”. Ningún colorado ni un solo blanco le saltan a la yugular con la excusa “ideológica” de atraer capitales, porque está claro que los tres quieren eso y los tres defienden que una de las disciplinas preferidas por los uruguayos sea la disciplina fiscal. Los tres saben que el “secreto uruguayo” no es ningún secreto aunque se llama secreto fiscal y es conocido en todo el mundo. Es que ninguno de los tres come vidrio ni se le permitiría hacer la vista gorda si una fila de elefantes flúo se les quisiera colar por la aduana al compás del tamboril.

 

por Edi Zunino

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