miércoles 30 de noviembre de 2022
Perfil

Caso Canosa (última parte): rebelión hueca y feminismo arbitrario

POLITICA | Por Edi Zunino | 19 de April 12:52

Antes que nada, viene al caso que les recomiende una película. El sábado vi “Madame Curie”. Se acaba de estrenar en Netflix . Hay películas mejores, pero el personaje de Marie Curie me resulta muy estimulante en más de un aspecto. Fue dos veces Premio Nobel y fue la primera profesora mujer en La Sorbona nada menos que a principios del Siglo XX, cuando el machismo y el patriarcado constituían un régimen asfixiante. Pero ese es el resultado…, es el efecto de haber sido Marie Curie, que era una mujer con todas las letras, brillante, innovadora, bien plantada, imbatible, defensora de su libertad, dueña explícita de su cuerpo y su derecho a gozar contra viento y marea… ¡Qué sé yo! Flor de mujer, digamos, y digna de atender cien años después, porque, en aquel entonces, el vanguardismo estaba ligado a las ideas y a la ciencia, mientras que hoy los reclamos supuestamente –o autoproclamados- libertarios vienen empaquetados en negacionismos anti-científicos y actitudes anti-sanitarias en medio de una pandemia que enferma y mata.

La semana pasada, la revista NOTICIAS sacó una tapa titulada “La rebeldía hueca”, con las letras como saliendo de una cabeza agujereada y vacía: la de la conductora Viviana Canosa, que viene peleando con uñas y dientes por referenciar a esas audiencias tan de moda, muy propensas a despreciar cualquier razonamiento proveniente del saber empírico comprobado. La tapa llevó a Canosa a cuestionarla desde el lugar común de que “se la critica porque es mujer” y mereció una amonestación del observatorio de medios del INADI, por supuesta “violencia simbólica” y “discriminación”.

Quiero aclarar que no dirijo NOTICIAS desde diciembre de 2018. Y no lo digo para desentenderme de esta tapa, que tal vez la hubiera hecho de seguir en el puesto. Lo aclaro para resaltar que, en esta etapa, la revista es dirigida por Alejandra Daiha, co-dirigida por María Fernanda Villosio y, encima, la nota la hizo Giselle Leclercq.

O sea: la línea editorial, el criterio de la ilustración y el contenido estuvieron en manos de tres mujeres que, de paso, como trabajé con ellas, les puedo asegurar que no son chicas precisamente obedientes o manejables o sumisas a los mandatos patriarcales: son profesionales formadas, incisivas, batalladoras y lo suficientemente flexibles y tercas para escuchar y aprender y para expresarse y enseñar. Aprendí mucho de ellas, sobre todo de Ale y de Fer.            

O sea: ¿tres mujeres machistas que promueven la violencia de género y discriminan a las mujeres? ¿Me están cargando?

Fue muy clara Ale Daiha en su respuesta pública al INADI. Cito textual: “No es responsabilidad de NOTICIAS que sea una mujer quien transmita mensajes peligrosos en torno a un tema sanitario de máxima gravedad (en este contexto hasta resulta leve el concepto ‘hueco’, que significa vacío de contenido), como tampoco creemos que haya que eximir a las mujeres de la sátira política. Por el contrario, siempre denunciamos la utilización de ese paraguas protector para el disciplinamiento ideológico”.

Digo yo, ahora: nada más machista que impedir la discusión de ideas con mujeres; nada más machista que resolverlo todo sancionando sin dar lugar a los argumentos. Ni Canosa ni el INADI leyeron la nota. Se quedaron en el photoshop. En la figurita. Como los musulmanes que fueron capaces de arrasar con la revista francesa “Charly Hebdo” por dibujar a Mahoma. En ningún lado de la edición se dice que la rebeldía hueca que sale de la cabeza de Canosa se justifica en que es mujer. No, para nada. Es una rebeldía hueca nomás. Insustancial. Bruta. Incivilizada. Efectista. Y acaso peligrosa, porque puede generar contagios. Hueca, como la del Dipy o Baby. Pero la que prometió textualmente “una rebelión” al aire fue Canosa, con aires de líder. La misma Canosa que tomó dióxido de cloro en cámaras, cuando la autoridad sanitaria decía que es poco menos que veneno.

De todos modos, más grave es la actitud básica y censora del INADI. Los progres deberían tratar en terapia su vocación de sancionar y de prohibir. Seguro es miedo atávico al que piensa distinto. Ojalá se ocupe el INADI de sancionar con fuerza a su interventora si la Justicia demostrara que maltrató -pero bien en serio- a una mujer, teniéndola en negro como empleada doméstica y exponiéndola a ser considerada una ñoqui por ofrecerle un cargo en el Estado.

 

por Edi Zunino

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