jueves 3 de diciembre de 2020
Perfil

Ajuste de Alberto Fernández: el nuevo nombre del manotazo es “calibrar”

POLITICA | Por Edi Zunino | 18 de November 11:31

Ya no “sinceramos” el gasto ni las tarifas ni nada, lo cual, desgraciadamente, nos define por la insinceridad. Y “reperfilando” era un gerundio demodé para tapar que acá, dentro de lo posible, no pagamos.

“Ajustar”, en su tiempo, fue un eufemismo amable: al principio, sonaba a corrección mínima, ahí nomás; a enderezar el auto en el carril a distancia prudencial de la banquina, pero de ajuste en ajuste cuántas veces nos fuimos al pasto (con suerte, al pasto) y el ajuste pasó a ser mala palabra. Acá nadie ajusta más nada.

La verdad es que ajuste puede significar mucho en general, simbólicamente, pero no quiere decir nada concreto. Lo que llevamos son décadas sobreviviendo a los manotazos de donde quede algo para emparchar el sobregiro de fondos públicos, que por exceso de “gasto populista” o de “endeudamiento liberal” siempre viene a tapar el agujero que, por supuesto, dejaron los otros. La maldita herencia, ¿viste?

Por eso, el “ajuste” también es siempre una cuestión ajena. Porque cuando yo ajusté no ajustaba y ahora el que ajusta sos vos, aunque digas que no. Y así, fingimos que un rato pagan los pobres y que otro rato pagan los ricos, mientras lo único que se extingue por goteo (y a veces a chorros) es la clase media.

Entonces… Vamos a ver si prende, pero desde ayer no se ajusta, ni se sincera, ni se reperfila. Ahora se “calibra”. Es apenas un toquecito en la balanza o como quien pasa por alineación y balanceo cada tanto…

Ayer, mientras el oficialismo estrenaba su primer gran foco de contagio de Covid-19 alrededor del Congreso para celebrar el Día de la Militancia Peronista y apoyar la media sanción del impuesto a las grandes fortunas, el ministro Matías Kulfas remarcaba (sobre todo para los propios de la CGT, los movimientos sociales y el ultra kirchnerismo) que acá no se está operando ningún ajuste a pedido del Fondo Monetario, sino que "el Gobierno está calibrando y reemplazando la ayuda social por políticas de reactivación y desarrollo".

Mientras la semántica del poder ensayaba un nuevo milagro, Alberto Fernández intentaba cambiar la agenda y contrarrestar el clima de ajuste y las críticas por irse “a la derecha” o impulsar un “menemismo progre”, avalando la solidaridad impuesta a los ricos y presentando un nuevo proyecto de aborto legal, seguro y gratuito. En el peor de los casos, el Presidente parece dispuesto a aceptar que podrá ajustar entre la espada y la pared, pero sigue dispuesto a otorgar los derechos civiles que prometió en campaña.

Calibrar quiere decir “examinar con atención cierta cosa no material para determinar sus dimensiones o su justa medida”. Ya veremos si está calibrada la opción de que el calibre se descalabre.

por Edi Zunino

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