jueves 5 de agosto de 2021
Perfil

Adiós a Canicoba Corral, el penúltimo cerebro de Comodoro Py

POLITICA | Por Edi Zunino | 29 de July 11:54

A los jueces de antes les encantaba pavonearse con eso de que ellos hablaban por sus fallos. Esa ética de la sobriedad y el recato era, más bien, la mascarada para zafar de la condena irrespetuosa del qué dirán. Digo: aquello tan difundido de “hacete amigo del juez” no parecía hablar de mucha independencia y, mucho menos, transparencia.

El vedetismo judicial vino con la posmodernidad. En la Argentina, ese fenómeno empezó con furia en 1994 y terminó sintetizándose en dos palabras: Comodoro Py. Jueces que tienen más de lo que ganan, pero ahora la diferencia es que se sabe. Jueces que se reúnen con políticos amigos de sus encausados y con los encausados mismos, pero ahora se sabe. Jueces que hacen lobby sectorial, pero ahora se sabe. Jueces que les redactan sus crónicas a los periodistas al oído, pero ahora se sabe, y todo se sabe porque hay un montón de periodistas revoloteando por ahí en busca de la misma data. Y mucho político en la mira de aquel juez y con línea directa por WhatsApp con aquellos periodistas. El juez vedette es un protagonista inevitablemente central en la era de la tele-política.

Hoy es el último día en funciones de uno de ellos, Rodolfo Canicoba Corral, figura estelar de Comodoro Py en las últimas tres décadas. Tenía 47 cuando llegó, tras la reforma judicial de Menem en 1994, y hoy cumple 75, justo cuando Alberto Fernández, otro presidente tan peronista como él, presenta su propia reforma judicial para tratar de que este Comodoro Py, al menos como está de putrefacto, pase a la historia.

Canicoba integró la escandalosa y mítica “servilleta de Corach” denunciada por Cavallo (y jamás vista). Fue llamado popularmente “canicoima” en los pasillos de los Tribunales y otros distinguidos palacios de las malas lenguas. Él mismo se reía del apodo, hasta que le empezaron a llover pedidos de juicios políticos en el Consejo de la Magistratura. Mansiones. Caballos. Autos de alta gama…

Canicoba no se va porque se le cumplió la fecha de vencimiento. Ahí está “La Chuchi” Servini con 83 y tan campante, en funciones (y con medio país político agarrado de la lapicera en cuanto jueza electoral y con el ojo puesto en los financiamientos de campaña flojos de papeles). Se va para evitarse los peores momentos de su vida siendo abuelo. Como una vez se fue Urso, a punto de juicio político. Y no se olviden de Oyarbide. Y que en paz descanse Bonadío.

Pero el adiós de Rodolfo Canicoba Corral tiene una particularidad: se va reafirmándose como botón de muestra de lo que se pretende reformar y sería buenísimo superar de una buena vez en la Argentina. De tres plumazos, en estos días procesó a los macristas Dietrich y Dujovne, y desprocesó al kirchnerista Kicillof. ¿La verdad? No viene al caso si estuvo bien o mal esos fallos. Lo importante es que el juez habló por ellos. Dejó en claro de qué lado está. Me van a decir: ¡está del lado de los peronistas! Bueno, es posible. Quién no tiene su corazoncito. Pero cabe otra posibilidad. O una vuelta de tuerca de la misma. Es muy probable que Su Señoría les haya hablado a quienes deberían quemar aquellos papeles de la Magistratura.

 

por Edi Zunino

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