lunes 29 de noviembre de 2021
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¿Qué pasó con el rey perdido de Francia?

PODCASTS | Por Lucas Boltrino | 21 de November 10:00

Luis Carlos de Borbón, hijo de Luis XVI y María Antonieta, nació en marzo de 1785. Tras la muerte de su hermano, Luis José de Francia, en 1789, se convirtió en Delfín, que era el título que se le daba a aquellos herederos legítimos al trono.

Cuando estalló la Revolución Francesa, el niño fue encarcelado junto al resto de la familia real, y en 1793, con la muerte de su padre en la guillotina, los monárquicos lo proclamaron rey con el nombre de Luis XVII, e incluso fue reconocido como monarca por las principales naciones europeas.

Poco después de la muerte de su madre, también en la guillotina, permaneció en prisión en condiciones infrahumanas.

Se decía que sus cuidadores lo obligaban a beber alcohol y a cantar La Marsellesa. No nos olvidemos que se trataba de un niño de tan solo 8 años.

Es aquí cuando comenzó la leyenda.

Si bien se informó que Luis XVII murió en junio de 1795, se comenzó a correr el rumor de que había logrado huir de la prisión del Temple, donde se encontraba.

Fue así que durante todo el siglo XIX se empezó a creer que el niño había logrado burlar a la muerte, y hasta dejar descendencia por toda Europa.

Con el tiempo, aparecieron varias personas que supuestamente eran el auténtico Delfín.

Uno de los más famosos fue Karl Wilhelm Naundorff, que llegó a demandar judicialmente a varios príncipes de la casa de Borbón para reclamar por sus derechos. Incluso, tras su muerte, sus hijos adoptaron legalmente el apellido Borbón y lograron mantener descendencia hasta hoy día.

Otro que acá se lo conoció muy bien fue Pierre Benoit, quien llegó de Calais a Buenos Aires y se dedicó a la marina y a la arquitectura.

Además, Bernardino Rivadavia lo nombró constructor de planos en el Departamento de Ingenieros Arquitectos, y Manuel Dorrego lo hizo director de dibujo del Departamento Topográfico.

Diversos historiadores evaluaron la hipótesis de que este hombre podría ser el Delfín. Al contrario que Naundorff, él nunca dijo ser el hijo de Luis XVI.

Pero ¿qué había pasado realmente con el rey de Francia?

Cuando se anunció la muerte del joven, se supo que fue enterrado en una fosa común. Sin embargo, durante la autopsia, en donde se reveló que había sido maltratado en todas las formas posibles, un médico se quedó con su corazón, con el propósito de enviárselo a los borbones que quedaban.

Mucho tiempo después, el órgano, conservado en alcohol, fue depositado en una urna de cristal y puesto en la basílica de los Reyes de Francia.

Recién en el 2000, los científicos Ernst Brinkmann y Jean Jacques Cassiman se pusieron manos a la obra y extrajeron un trozo del corazón con el objetivo de encontrar material genético y determinar si realmente había sido de Luis XVII.

Otro desafío fue encontrar material genético de María Antonieta. Afortunadamente, los investigadores lograron dar con un collar que había sido de María Teresa I de Austria, madre de María Antonieta, y que poseía unos diminutos medallones que contenían un cabello por cada uno de los 16 hijos que tuvo.

Así, los científicos lograron determinar que el ADN del corazón guardado coincidía con el ADN de María Antonieta, y, por ende, que el niño había muerto en prisión.

En 2004, se realizó el entierro simbólico de Luis Carlos en la Basílica de Saint-Denis y así se terminó el misterio sobre la leyenda del "rey perdido".

por Lucas Boltrino

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