jueves 5 de agosto de 2021
Perfil

Política: qué dicen en privado los presidenciables 2023 sobre la grieta argentina

PODCASTS | Por Gustavo González | 14 de June 09:51

Hay pocas certezas que pueda tener alguien que aspire a presidir este país. Pero hay algo de lo que puede estar seguro: sea cual fuere su plan económico, fracasará si cree que podrá llevarlo adelante con una alianza que represente a solo el 40% del electorado.

Dos de las cinco personas que hoy aparecen con más chances de gestionar el Estado en 2023, en la intimidad, coinciden con esa idea: “Si no se puede regenerar un marco general de consenso, cualquiera que esté en el Gobierno va a fracasar”. Son dos personas que lideran espacios dentro del oficialismo y la oposición.  

Tanto Cristina como Macri creyeron que sus propias bases alcanzaban para construir una nueva hegemonía cultural, pero al finalizar sus mandatos los únicos convencidos eran los que ya lo estaban. La consecuencia fue que, a falta de un relato mayoritario, se consolidaron dos hegemonías enfrentadas. Con el paso de los años, cada relato fue sumando pasión y mito hasta llegar a esta simplificación intelectual que santifica lo propio y demoniza lo ajeno.

La pregunta es si hubo relación entre esa grieta social y los malos resultados económicos del último gobierno de Cristina y de Macri. Quienes piensan que no existe relación entenderán que las sociedades prosperan igual sin acuerdos de convivencia y pese al riesgo permanente de que todo cambie cada cuatro años.

El vínculo entre desconfianza social y subdesarrollo está probado, sin confianza, sin redes básicas de convivencia no hay comercio, no hay industria, no hay economía posible.
Confiar no significa pensar igual, sino reconocer en el otro la posibilidad de pensar distinto y, aun así, acordar ciertas cosas. Claro que eso es imposible si se cree que el otro es la encarnación del Mal, el que viene a robarnos o a insultarnos. Por eso el paso previo a confiar es “desdemonizar” al adversario político: si el otro es simplemente alguien que piensa distinto, entonces es más sencillo encontrar puntos en común.

Dos de los cinco líderes presidenciables para 2023 reconocen en privado que una sociedad partida es garantía de un gobierno fracasado. Incluso, al menos frente a PERFIL, los otros tres líderes tampoco expresan la grieta emocional que suele identificarlos en público.

Es cierto que es más fácil postularlo que cumplirlo, porque liderar un nuevo relato social implica entrar en conflicto con los relatores anteriores.

Si la razón demuestra que nadie gana con una sociedad partida, si los líderes dicen entenderlo y si los antecedentes electorales y las actuales encuestas indican que una mayoría social está harta de la grieta, más temprano que tarde ese liderazgo debería aparecer.

por Gustavo González

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