Tuesday 16 de July de 2024
Perfil

María Eugenia Vidal: "La discusión de Juntos por el Cambio es porque hay muchos candidatos, no porque faltan"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 14 de April 12:00

Fue la primera mujer que ocupó la gobernación de la provincia de Buenos Aires, al encabezar el primer gobierno no peronista en veintiocho años. Fue vice de Macri en la Ciudad y hoy representa al distrito en la Cámara de Diputados. Con toda la experiencia que fue acumulando en sus años de gestión, ahora que se casó en segundas nupcias hace unos días, se prepara para competir en las PASO para ser candidata a presidenta de los argentinos.

Publicaste una carta dirigida a los que quieren ser candidatos de Juntos por el Cambio, proponiendo cinco reglas de juego para que esa competencia termine siendo productiva y unificadora. A posteriori del resultado, ¿creés que en el tema de los chats del exministro de Seguridad D’Alessandro pudo haber alguna transgresión de estas cinco reglas para mantener una convivencia entre distintos candidatos?
La verdad es que no puedo saberlo, porque es difícil saber, primero, si los chats que se publicaron son así efectivamente, y es evidente que fue víctima también de una situación de espionaje que incluso puede haber sido adulterado, así que no puedo saberlo. 

¿Pero en el uso posterior? 
Si hay algo de lo que estoy segura es de que, sin esas reglas, Juntos por el Cambio se expone a una interna de descalificación, donde jueguen las candidaturas territoriales, cuando lo que tiene que jugar es la discusión de proyectos, de ideas, de equipos. Eso es lo que debería hacernos mejor. De hecho, el antecedente de 2021 es muy valioso, porque, por ejemplo, en la Ciudad me tocó competir contra Ricardo López Murphy y Gil Lavedra, y la verdad es que... 

Dos caballeros. 
Dos caballeros, y creo que también me comporté como una dama. Y fue una elección con mucha altura. Y el día siguiente, para mí fue un honor tener a Ricardo López Murphy en la lista e integrar una lista con él. Y lo sigue siendo hoy ser su compañera de bancada. Me parece que eso le suma a Juntos por el Cambio. No le suma la descalificación, no le suma no tener un programa económico común y explicitarlo frente a la sociedad, cuando, de hecho, los equipos económicos están trabajando juntos. Entonces, creo que hoy los argentinos necesitan certezas, no más incertidumbre, no más conflicto del que ya tienen que atravesar, no más angustias. 

Dijiste en un programa reciente de La Nación que a fines de abril vas a decidir tu candidatura. ¿Por qué, qué va a pasar dentro de un mes? 
Siento que hoy no es el momento, no es que va a pasar algo a fines de abril que no pase hoy. Sí, siento que cuanto más cercano. 

¿Puede ser que lo que pase fuera un anuncio de la vicepresidenta, “el tapado” que se habla como candidato y sorprenda como fue en 2019 con la decisión de Alberto Fernández, que nadie se lo esperaba, y al acercarse más la fecha, te ponga a reparo de alguna posibilidad de cambio del contexto electoral?
No. La verdad es que nuestras decisiones, y las mías en particular, nunca estuvieron definidas por quién era el adversario. Esa será una cuestión que tendrá que resolver el Frente de Todos. De todas maneras, me parece que ese sería un segundo truco que por segunda vez no confundiría al electorado. Pero más allá de eso, no es que vaya a pasar algo el 30 de abril distinto de lo que pueda pasar hoy. Pero sí me gustaría que sea una fecha lo suficientemente importante de distancia con la elección, como para también clarificar el panorama, pero tampoco hoy. Lo suficientemente cercana como para no agotar a la gente con discusiones de candidaturas. Creo que hoy, lo dije públicamente y creo que me quedé corta, la política por momentos parece un circo sin público. Creo que se parece a un estadio sin público, y los argentinos están fuera de esa función y están con otras necesidades, con otras prioridades. 

Dijiste: “La verdadera grieta es entre los políticos y los argentinos”. 
Sí, lo creo. Realmente lo creo. Creo que 40 años de democracia que no pudieron resolver cuestiones muy estructurales como la pobreza, como el deterioro del sistema educativo (que al contrario de resolverse, se profundizó), como las dificultades para acceder a un trabajo formal. Hay cuestiones. El otro día escuché a un especialista que decía: “Antes, quien vivía en un hogar pobre sabía qué era lo que lo llevaba a ser clase media, y era el trabajo y la educación”. Cuando era chica, vengo de una casa de clase media, me decían: “Si terminaste el secundario, vas a conseguir trabajo y, si conseguís trabajo, no vas a ser pobre”. Eso se quebró en Argentina. Hoy en Argentina, quien tiene el secundario terminado probablemente sea muy difícil que consiga un trabajo formal. Y aun teniendo un trabajo formal, es muy probable que pueda ser pobre. Entonces, cuando se quiebran esos caminos de movilidad social ascendente, se producen crisis más profundas que las coyunturales. Y si, además, los representantes democráticos de la política parecen enajenados, viviendo otra realidad, dando sus propias discusiones, mirándose a sí mismos sin proponer un proyecto de país, se hace muy difícil para la gente sentir que tiene un camino, un horizonte. 

Te escucho una crítica al sistema político que de alguna manera se asemeja a la de Milei, y te veo asentir con la cabeza. Te recuerdo entonces un párrafo del reportaje que te hice en 2019, decías: “La firmeza no necesita gritos; durante muchos años era confundido con la prepotencia”. En aquel momento, obviamente, no estabas hablando de Milei, sino del kirchnerismo. ¿Finalmente, Milei, con otra ideología, usa las mismas técnicas de los gritos que antes criticabas?
Comparto la justificación del enojo, sobre todo no en otros dirigentes políticos, sino en los argentinos. Y también me siento enojada por momentos, me siento interpelada y, en algunos casos, hasta avergonzada de tener que exponerme como una política en este contexto del sistema. Pero también digo: “¿Qué vamos a hacer con este enojo?”. Con este enojo quiero terminar con la destrucción, no seguir destruyendo. Qué hacemos con este enojo, que tiene que ver consistentemente con lo que te dije en 2019. Los conflictos no se resuelven a los gritos. El gritar no es sinónimo de tener más argumentos o de tener más carácter o de tener más firmeza. 

Shakespeare le hizo decir a uno de sus personajes: “Gritas demasiado para tener razón”. 
Muy buena frase. 

También dentro del PRO, hubo un corrimiento hacia discursos más altisonantes y un corrimiento a ideas un poco más cercanas a la derecha. No es un invento de los medios esto de “halcones y palomas”. Más allá de la metáfora que se haya utilizado, ¿vos estás en el medio de esos dos sectores? ¿Sos una síntesis de ambos?
Siempre dije que esto de “halcones y palomas”, de diálogo y firmeza, me parecía un falso dilema. Lo que define el límite del diálogo es la convicción. Hay cosas que no se negocian. Y a mí me pasó cuando era gobernadora. No se negocia con un narcotraficante, no se negocia con un sindicalista mafioso, como el Pata Medina, no se negocia con Justicia corrupta. No es negociable, no es acordable. No son cuestiones sujetas al diálogo. Lo que está bien y lo que está mal, por lo menos desde el punto de vista moral, tiene que estar claro. Porque cuando esa línea se cruza todo el tiempo y va y viene, después las sociedades entran en crisis, como estamos viviendo hoy, una sociedad en crisis. Llegamos al ridículo de preguntarnos por lo que pasó esta semana con Daniel, el chofer del colectivo asesinado. ¿La víctima es Daniel o la víctima es Kicillof? Porque el Gobierno planteó una escena en la que, siendo responsable de la seguridad, cuando se mató a un chofer de colectivo, no por un hecho puntual y excepcional de inseguridad, sino como parte del fracaso de una política de seguridad del Gobierno, en lugar de decir: “Nuestra política está equivocada, vamos a corregirlo y nuestras condolencias a la familia, vamos a hacer determinadas acciones”. La respuesta es: “Nos tiraron un muerto”. Entonces, por eso es importante tener claro lo que está bien y lo que está mal, lo que hay que cambiar, lo que se puede dialogar y lo que no. De la misma manera digo que también cuando me tocó ser gobernadora, sin tener mayoría en ambas cámaras durante los cuatro años, logré consensuar, por ejemplo, que se limitara la reelección indefinida de todos los cargos públicos. No solo de los intendentes, que es lo que más se discute, sino de todos los cargos de la lista. Que se hiciera una declaración jurada pública anual, no solo del gobernador, que no estaba hecho por ley, ni de su gabinete, ni de todos los que manejan fondos en el gobierno de la Provincia, sino de los policías jerárquicos, del sistema penitenciario, y la propia Justicia. Aunque no teníamos facultad, porque es un poder independiente para incluirlos, dio una acordada, obligándose a sí misma a publicar sus bienes anualmente. Entonces, como eso se generó con diálogo, de la misma manera se generó la derogación de las jubilaciones de privilegio. Y eran cuestiones que si yo hubiera planteado antes de empezar mi mandato, que íbamos a lograr en un gobierno en minoría, no peronista, por primera vez en 28 años, me hubieran dicho que era imposible. 

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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