domingo 7 de agosto de 2022
Perfil

Mal Agüero (o Síndrome de Kun)

PODCASTS | Por Edi Zunino | 11 de August 10:58

Arde la France. Messi no llora más. Claro: es el centro del planeta, el foco más brillante de la Ciudad Luz y ni hablemos de lo que puede llegar a consolar vivir en un palacio 5 estrellas y ganar 3 millones de euros por mes durante dos añitos. El que quedó a la sombra es el amigo. El que fue llamado a jugar con el más grande y no dudó un instante, pero no tanto por lo grande, sino más bien por lo amigo. Hablo de Sergio Agüero, por supuesto. El que dio por hecho un final de carrera con bombos, platillos, paredes, piques, gambetas y golazos y streamings y todo cool. Hablo del padre de Benjamín Agüero Maradona, o sea, del papá del nieto de D10S. Padre, hijo, espíritu santo y hermandad con el 10 de estos tiempos, que son menos Olimpo y más playstation. Pero la utopía duró en la red lo que un suspiro al ángulo. Cuestiones de plata y de poder. Cuándo no la plata y el poder separando argentinos. La cuestión es que se fue Leo y a otra cosa, mariposa. Y encima quedar parado por un buen tiempo: hablan de tres meses por la lesión; hablan de más, porque el holandés Ronald Koeman no te quiere, Agüero, y ahora ya no tiene que aceptarle cualquier capricho a Messi. Parece mentira: se fue tu hermano y se te partió el gemelo.

Agüero es un poco la Argentina. El destino de gloria que estaba cantado y no se dio. Huevos en la garganta. “Bueno, entonces yo también me voy”, amagó el Kun. No, chaval, adónde vas a ir. Serás el amigo. Fuiste el yerno. No sos Gardel. Vos cumplí tu contrato como la Argentina con el Fondo. Y bancá que ya vendrán tiempos mejores. Síndrome de Kun. Mal Agüero. Hay un país metaforizado en esa frustración argenta. Tanguera. La ñata contra el vidrio. Se fue. Te dejó por otro. Por otros. Va a brillar con Neymar, con Mbappé, con Di María, con Icardi. No con vos. Volvete a casa, Kun. Vos sos bailanta, pibe. Avellaneda. París es otra cosa. Anclao en Barcelona quedó tu plan, ahora. El Primer Mundo siempre nos dejó a gamba, ¿viste? Está bien la foto del otro día con la Ferrari, tan look 90, pero es hora de que Benjamín se empiece a probar la 10 del Rojo. Que Giannina no te lo vaya a hacer bostero para siempre. Lo tuyo es andar desparramando racinguistas por el suelo. ¡Dale, que tu suegro, de chico, quería ser el Bocha y tu papá quería que vos también fueras el Bocha! ¡Que Messi la meta en el Arco del Triunfo! Acá, la realidad es empezar de nuevo cada tanto. Acá, cuando parece que ya está, que somos grandes otra vez, el Diablo mete la cola y dale que va. Pocos saben más que vos del Diablo, diablo rojo. Tu viejo, que para más confusiones se llama Leonel, dice que estabas por volver y se pudrió todo con Los Moyano. Cuándo no la política y el poder separando argentinos. Hoy sos este país crónicamente enredado por ocurrencia de alguien que la tiene más larga. Lo nuestro no es el Sena: es Riachuelo y después. La cruda realidad. París es una idealización arrabalera de hace cien años, no de ahora. Parías es una fiesta de otros. Vos sos cumbia, Kun. La Revolución Francesa no es para nosotros, si apenas nos dio el cuero para una de Mayo. Más culo del mundo. Más cosa de gallegos brutos (como era el Independiente rey de copas). Acá, los únicos leales son Los Leales que te hicieron cantar así: “Llevo el fútbol en la sangre, / es parte de mi alma. / La hinchada grita: "¡Vamos Kun Agüero!" / Fuerza, que el mundo quiere verte / mostrando tu coraje. / Alegras a la gente con tu juego. / Es mi sueño hecho realidad… Escuchá, mostro, estos son Los Leales…”.

por Edi Zunino

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