sábado 18 de septiembre de 2021
Perfil

Macacha Güemes y Juana Azurduy, más allá de Alberto Fernández

PODCASTS | Por Edi Zunino | 12 de July 12:13

Hoy es el cumpleaños de Juana Azurduy, la guerrera de la Independencia que es reconocida con calidad de prócer tanto en Bolivia como en la Argentina. Por ese natalicio, hoy se celebra el Día de la Confraternidad entre ambos países y Evo Morales saludó la fecha con un tuit, mientras los presidentes Luis Arce y Alberto Fernández intercambiaban saludos vía zoom. Y no sólo saludos, porque sube la temperatura por el apoyo material que le habría proporcionado el gobierno de Mauricio Macri a los golpistas que derrocaron a Morales en noviembre de 2019. Fernández volvió a pedirle perdón al pueblo boliviano por ese escándalo, que en los hechos aún no está confirmado. Pueden seguir el tema minuto a minuto en Perfil.com.

Yo quería dedicar estos breves minutos a otra cosa. El viernes 9 de Julio, en Tucumán, Fernández evocó la Independencia, recordó –claro- a Juana Azurduy y, obviamente, también a Martín Miguel de Güemes, dado que el papel del caudillo salteño en la gesta independentista resultó fundamental, tanto por la contundencia guerrillera de sus “Infernales” de poncho colorado, cuanto por sus poco habituales capacidades negociadoras. Ya hablamos de eso en este espacio: si Güemes no le hubiera hecho caso a José de San Martín y se negaba a hacer las paces con José Rondeau, el Congreso de Tucumán no se podría haber hecho, al menos de la manera en que lo conocemos.

Pero la cuestión es que al actual Presidente de la Nación se lo acusa de haber cometido un nuevo blooper histórico, al confundir a Macacha Güemes, hermana del caudillo, con María del Carmen Puch y Velarde, que era la esposa, pero no tan comprometida como la brava Macacha, que fue quien los presentó. Menos mal que Fernández no dijo nada de lo que se decía de la supuesta relación íntima que habrían tenido Güemes y Azurduy, que cuando se le fue a cuadrar hasta Salta ya era viuda y venía con una historia increíble de combates contra los realistas en la puna y más allá.

Pongamos las cosas en su lugar. Y démosle a María Magdalena Dámasa Güemes de Tejada, la hermana del general que pasó a la historia como Macacha. 
Macacha era lo que hoy llamaríamos “mano derecha” de su hermano. Hablaba de política con todo el mundo. Arengaba a las tropas montada a caballo. Ofició de mediadora con Rondeau para llegar al Pacto de los Cerrillos, que le abrió paso al Congreso de Tucumán. Reemplazó a Güemes en el manejo del gobierno salteño cuanta vez él estuvo afuera, guerreando. Creó el partido “Patria Vieja” cuando los opositores al caudillo crearon otro, llamado “Patria Nueva”. Estuvo detenida y hubo puebladas para liberarla. Sobrevivió décadas a su hermano: fue figura de los federales en su provincia y, ya retirada de la actividad pública, murió a los 90 años. 

Tal vez, Alberto Fernández se haya confundido porque a Macacha le decían “la madre del pobrerío” y se le hayan mezclado los cables con Evita o hasta, por qué no, con Cristina, que sí se casaron con Perón y con Kirchner, como todos sabemos. Digamos que los Güemes eran populares, pero refinados. Su madre descendía de los conquistadores y su padre, era funcionario de la corona española en el área de tesorería (economía, bah). El marido de Macacha, un capitán de Patricios llamado Román Tejada Sánchez con quien se casó a los 16 años, también era un terrateniente, aunque compartía con los Güemes el buen trato con la peonada, que les respondía con veneración y lealtad.

Este fin de semana, entrevistado en Perfil por Jorge Fontevecchia, el director del Museo Histórico Nacional, Gabriel Di Meglio, me dio el pie para poner en contexto esta columna. Dijo Di Meglio:
“Sin negarle al peronismo cierto carácter innovador, hay un plebeyismo anterior. Me refiero a la presencia popular en la política. Se observa en el yrigoyenismo y en el radicalismo. Se puede rastrear hacia atrás si se parte del momento revolucionario de 1810, un quiebre brutal que da lugar a la independencia. Sigue en movimientos populares como el federalismo durante buena parte del siglo XIX. Parece disimularse en la república conservadora, aunque cuenta con ciertos canales de transmisión. El radicalismo tiene mucho de la política callejera heredada del alsinismo y el mitrismo en la ciudad”.

Güemes y Macacha encajan en ese “plabeyismo”. Lo mismo que el entrerriano Pancho Ramírez, el santafesino Estanislao López o el oriental José Artigas. Los unieron dos cosas para pasar a la historia: el respeto de San Martín y el odio del poder porteño.

por Edi Zunino

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