martes 15 de junio de 2021
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Languidez: síntoma de las empresas en pandemia

PODCASTS | Por Julieta Colella | 09 de June 18:05

El fin de semana leí un artículo que me llamó mucho la atención. Si bien uno pensaría que puede tener un tinte psicológico, cada línea la relacionaba directamente con la salud de las empresas durante este tiempo, y es por eso que me pareció muy interesante comentarlo en esta columna.

La pandemia dejó otros síntomas, más allá de los propios ocasionados por el coronavirus. Algunas personas mencionan problemas de concentración. Otras, falta de entusiasmo. Otras, un total y absoluto desgano. Todo esto sin ser agotamiento, porque todavía tenemos energía. Tampoco es depresión. Solo es que nos sentimos sin alegría y sin rumbo.

Resulta que el sociólogo Corey Keyes le puso un nombre a todo eso; el término es languidecer. La languidez es, nada más ni nada menos, que esa sensación de estancamiento y vacío, y quizás sea la emoción dominante durante el año 2021. La languidez es el vacío entre la depresión y el bienestar. No estás funcionando a toda máquina, tenés empañada tu motivación, alterada tu capacidad de concentración y las probabilidades de que reduzcas tu productividad en el trabajo se triplicaron.

Mientras los científicos y los médicos trabajan para tratar y curar los síntomas físicos, muchas personas tienen problemas emocionales con la pandemia. Probablemente a esta altura todos hayamos desarrollado rutinas que alivian la sensación de miedo. Sin embargo, a causa de que la pandemia se prolongó más de lo esperado, el estado agudo de angustia dio paso a una condición crónica de languidez.

Parte del peligro de todo esto radica en que, cuando uno languidece, es posible que no lo notemos. No te das cuenta y pasas a ser indiferente a tu indiferencia.

Me pareció muy interesante conocer y aprender sobre el término porque, así como dicen los psicólogos, una de las mejores estrategias para gestionar las emociones es ponerles un nombre. Si bien todavía tenemos mucho que aprender sobre el tema, ponerle nombre podría ser un primer paso. Podría ayudar a desempañar esa visión borrosa que nos genera todo esto.

Bueno, ahora lo importante, ¿qué podemos hacer al respecto?  La evidencia empírica cuenta que las personas que se sumergieron más en sus proyectos personales lograron evitar languidecer y mantuvieron su estado de ánimo pre pandemia. Encontrar nuevos retos, experiencias agradables y un trabajo significativo son posibles remedios a la languidez.

Para trascender la languidez, hay que intentar empezar con pequeñas victorias. Plantearse una dificultad manejable: un reto que ponga a prueba tus habilidades y aumente tu determinación. Eso significa dedicar un tiempo diario a enfocarte en un desafío que te importe.

Sin lugar a dudas, las empresas están sufriendo lo mismo. Las empresas también están languideciendo. Lo están sus empleados, lo están los dueños, lo están los proveedores, lo están los clientes.

Visto en el plano empresarial, a lo mejor tus números no están tan mal, pero aun así tenés una sensación de insatisfacción. A lo mejor pudiste retomar las actividades de manera presencial, pero aun así sentís que el equipo de trabajo está totalmente desganado y desmotivado. A lo mejor conseguiste nuevos clientes, pero no lográs entablar una buena relación como sí lo hacías antes.
Mi consejo, primero que nada, es que entiendas y aceptes que tu empresa puede estar pasando por un proceso de languidez. Una vez superado ese primer paso, establezcas pequeñas metas o desafíos que, aunque se alejen del negocio principal, la concreción o logro de esas pequeñas cosas puedan ir cambiando el ambiente laboral.

La comunicación entre las personas que trabajan en la empresa o en el proyecto es más importante que nunca. Charlá con los empleados, charlá con tus compañeros, traten de ponerse objetivos como grupo, tareas compartidas sencillas y fáciles de cumplir.

Así como dijimos al principio, todavía falta mucho por aprender. Pero reconocer que las empresas también están languideciendo a causa de la pandemia prolongada es un primer paso.

por Julieta Colella

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