miércoles 30 de noviembre de 2022
Perfil

La trama política detrás del acuerdo con el FMI

PODCASTS | Por Gustavo González | 31 de January 14:02

Así como hubo un componente político por el que el Fondo Monetario Internacional decidiera un inédito préstamos de u$s55 mil millones al Gobierno  de Macri, hace dos meses el Gobierno argentino entendió que para destrabar el acuerdo con el FMI también era necesaria la política.

Cuando las negociaciones económicas parecían estancadas, el 7 de enero el Gobierno le encargó al embajador en Washington, Jorge Argüello, que preparara el encuentro de Santiago Cafiero con un hombre clave de la administración Biden, como el secretario de Estado Anthony Blinken.

La cita con Blinken fue el 19 de enero. Cafiero pidió explícitamente un apoyo político para las negociaciones con el Fondo Monetario. Recibió palabras de cortesía, pero no una respuesta concreta. La sensación en la delegación fue que para avanzar al siguiente nivel, el país debía hacer algunos gestos más ostensibles hacia la Casa Blanca. 

Horas después, el Gobierno impulsaría en la OEA una declaración conjunta con los Estados Unidos repudiando la presencia de Mohsen Rezai en Nicaragua y pidiendo reactivar las alertas rojas contra los iraníes acusados del atentado a la AMIA. En una misma declaración, la Argentina se colocaba junto a Biden en el ataque a dos enemigos históricos de Washington, Irán y Daniel Ortega.

El 24 de enero, el Presidente se fotografió con el nuevo embajador estadounidense en la Argentina, Marc Stanley. El nuevo embajador tomó nota y comunicó a sus jefes de la extremadamente cordial bienvenida con que fue recibido.

Un día después, el 25 de enero, el Gobierno dio una muestra más de ese giro en su política internacional. Condenó en la ONU las violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

En el Gobierno relativizan este giro, pero en junio deberán dar una muestra más hacia la Casa Blanca. Será durante la próxima cumbre de las Américas en Los Ángeles, cuando EEUU pida el apoyó de la Argentina para cuestionar a Nicaragua, Cuba y Venezuela, uno de los temas que más hiere la sensibilidad de la interna oficialista.

por Gustavo González

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