miércoles 5 de octubre de 2022
Perfil

La sagrada misión de Juan Manzur, el cruzado de la nueva concepción

PODCASTS | Por Edi Zunino | 20 de September 10:57

Después de los números del domingo 12 no podía haber ganadores en el Gobierno nacional, porque en las urnas perdieron todos. Aun así, los costos están repartidos más o menos de esta manera: el presidente Alberto Fernández paga el precio de la debilidad ante el público en general; pero la vice, Cristina Kirchner -que consolida su imagen de voz cantante, aunque no importa demasiado si de veras lo es-, paga la cuenta ante sus fans por poner la campaña electoral en manos de un ultra católico del Opus Dei, machirulo y anti abortista como el tucumano Juan Manzur.

La pregunta es ante quiénes se lavó la cara el Gobierno con el jabón exfoliante marca CFK. En la intimidad del Instituto Patria dan por hecho que sus votantes cautivos van a entender que la contradicción principal pasa por ganarle al macrismo el 14 de noviembre y que ese milagro no puede darse con las iglesias consolidadas en la vereda de enfrente, las alcaldías del interior desmotivadas, los gobernadores asfixiados por las presiones, el sindicalismo mirándola pasar, el movimiento piquetero fragmentado, los jubilados comiendo caldo de carcaza de pollo, los jóvenes fugándose por derecha y por izquierda y el establishment apostando a otro cambio de rumbo.

Pese a las quejas feministas, la designación de Manzur no significa sobre todo una claudicante señal de la cruz: anticipa la apertura caritativa de una billetera monumental. Manzur, pese a que es tucumano, hizo sus primeros palotes políticos en San Luis con los hermanos Rodríguez Saá y luego en La Matanza, corazón del Conurbano peronista, con el difunto Alberto Balestrini. Ahí sí que saben ganar elecciones tras elecciones sin demasiada interferencia de las coyunturas. La semana pasada, mientras el kirchnerismo recién empezaba a pedir una lluvia de pesos hacia los bolsillos populares para dar vuelta la tortilla en las elecciones de veras, en PERFIL recordábamos cómo los caudillos puntanos, maestros iniciáticos del nuevo Jefe de Gabinete, revirtieron las malas PASO de 2017 a punta de chequera y a la vista de todo el mundo.

Detrás del desembarco de Manzur, no deberían resultar ociosos los aportes que se esperan en la misma línea de Aníbal Fernández y Julián Dominguez, uno en el GBA y el otro en el interior bonaerense. Unas PASO, las de 2015, los enfrentaron siendo ministros de CFK. Estas PASO los vuelven a juntar en el gabinete de Alberto. La justificación más dramática del retorno de Aníbal es la espantosa performance en su Quilmes natal de la ultra súper K Mayra Mendoza, que revivió al queso de Martiniano Molina. Y hay expectativa sobre qué inventarán en tándem con Sergio Berni, ratificado por Axel Kicillof en Seguridad de la provincia. En cuanto a Domínguez, debe ayudar a contrarrestar la aparición de Facundo Manes, que sedujo sobre todo en el campo.

Es cierto que el “nuevo” gabinete es un salto al pasado a través de viejos conocidos. Pero también se demostró que los buenos por conocer no pasaron la prueba.

Manzur no viene para generar pasiones ni revolucionar el pensamiento político del Siglo XXI: su misión es coordinar una sumatoria de fuerzas que pasa por optimizar lo que se tiene y comprar lo que falta (sin desmerecer, claro, la posibilidad de convencer con argumentos o exponiendo las caras ocultas del rival). En síntesis: nada de mística ni de magia; pura disposición de recursos a mansalva y guiños a los distintos niveles de corporaciones.

La cuenta la hizo “sinceramente” Cristina en su ruidosa carta: llamó a gastar ya los 900 mil millones de pesos que, según ella, falta ejecutar del Presupuesto 2020 por parte de los funcionarios que no funcionan. La cuestión no pasaba necesariamente por la salida de Martín Guzmán, si puede alcanzar con ponerle un jefe que se le imponga marcando con autoridad las urgencias sociales/electorales.   

Juan Manzur no renunció a la gobernación tucumana, sólo pidió licencia. En principio, ello indica que su función en la Casa Rosada podría ser pro tempore. 
Cristina le teme a noviembre más que al mismísimo demonio. Si la encuesta del domingo 12 se confirma, los dos territorios clave del kirchnerismo quedarán a disposición de nuevas propuestas: el bonaerense y la juventud.

por Edi Zunino

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