viernes 5 de marzo de 2021
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El 27 de enero de 1871 comenzó en Buenos Aires la epidemia de fiebre amarilla

PODCASTS | Por Radio Perfil | 27 de January 07:40

Desde el año anterior, ya se habían tenido noticias acerca de un recrudecimiento de la enfermedad en Río de Janeiro. Al principio, se evitó el ingreso de pasajeros que llegaban en barcos a Buenos Aires. Sin embargo, el entonces Presidente Sarmiento decidió no extender la cuarentena permitiendo, de este modo, la libre circulación.  

También en 1870, se declaró una epidemia de fiebre amarilla en Paraguay, donde la población vivía en un estado de extrema pobreza, luego de la derrota en la Guerra de la Triple Alianza. Nunca estuvo claro de qué modo ingresó la enfermedad al país, pero se dio como fecha de inicio de la epidemia el 27 de enero de 1871 cuando el Consejo de Higiene Pública de San Telmo identificó los primeros tres casos en varios conventillos de ese barrio.

Sin embargo, la Comisión Municipal, que presidía Narciso Martínez de Hoz, desoyó las advertencias de varios médicos y no dio a conocer públicamente los casos. Aunque, a partir de esa fecha, se registraron cada vez más enfermos, la Municipalidad continuó con los preparativos relacionados con los festejos del carnaval, que en aquella época era un acontecimiento multitudinario.

Febrero terminó con un registro de 300 casos, y marzo comenzó con más de 40 muertes diarias, llegando a 100 el día 6 de ese mes, todas como consecuencia de la fiebre amarilla. Recién el 2 de marzo, cuando el carnaval llegaba a su fin y la enfermedad comenzó a azotar a los barrios aristócratas, se prohibieron los bailes y más de la tercera parte de los porteños abandonó la ciudad.

Los hospitales se saturaron de enfermos por lo que la municipalidad decidió crear centros de emergencia para atender a los pacientes afectados. Miles de vecinos se congregaron, el 13 de marzo, en la actual Plaza de Mayo para designar una “Comisión Popular de Salud Pública” que se encargó de expulsar a las personas que vivían en lugares afectados por la enfermedad.

La más perjudicadas por este accionar parapolicial fue la comunidad negra cuyos integrantes murieron masivamente y fueron enterrados en fosas comunes. También se echaron a cientos de inmigrantes italianos, a los que se los acusaba de haber traído la enfermedad de Europa. Se los deportó en barcos condenando, a la gran mayoría, a morir en alta mar.

En el Cementerio de Chacarita llegaron a enterrarse más de 500 personas por día e incluso hubo inhumaciones nocturnas a principios de abril, momento en que se dio el pico de la epidemia. En mayo, ayudada por los primeros fríos del invierno, la cifra de muertos comenzó a disminuir volviendo de a poco a la normalidad. El 2 de junio, por primera vez, ya no se registró ningún caso.

A partir de la epidemia, las autoridades porteñas tomaron conciencia de la necesidad de realizar obras de infraestructura que provean agua potable a la población y redes separadas de aguas pluviales y cloacales. Años después se descubrió que quien esparció la enfermedad y generó tantas muertes fue, simplemente, un mosquito.

Guión de Javier Pasaragua y locución de Pita Fortín. 

por Radio Perfil

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