martes 22 de septiembre de 2020
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El 13 de septiembre de 1975 un hombre cortó con un cuchillo el cuadro “La ronda de noche” de Rembrandt

PODCASTS | Por Radio Perfil | 13 de September 10:00

La ronda de noche o La ronda nocturna es el nombre por el que se conoce a una de las más famosas obras maestras del pintor neerlandés Rembrandt, creada entre 1640 y 1642. Este cuadro es una de las joyas de la exposición permanente del Rijksmuseum de Ámsterdam. Su nombre original fue La compañía militar del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh. 

El cuadro fue llamado en el siglo XIX Patrouille de Nuit por la crítica francesa, y Night Watch por Sir Joshua Reynolds; de ahí el nombre por el que se le conoce popularmente.  En esa época, el cuadro estaba tan deteriorado y oscurecido por la oxidación del barniz y la suciedad acumulada, que sus figuras eran casi indistinguibles, y parecía una escena nocturna. 

Después de su restauración en 1947, cuando se eliminó este barniz oscurecido, se descubrió que el título no se ajustaba a la realidad, ya que la acción no se desarrolla de noche sino de día, en el interior de un portalón en penumbra al que llega un potente rayo de luz que ilumina intensamente a los personajes que intervienen en la composición.

La obra fue encargada por la Corporación de Arcabuceros de Ámsterdam para decorar el 'Gran Salón' del Kloveniersdoelen, sede de la milicia. Por eso, Rembrandt usó monumentales dimensiones para el lienzo. En la imagen aparece la milicia con sus capitanes y los 18 integrantes de la Compañía, que pagaron una media de cien florines al pintor por aparecer en el cuadro, una suma más que considerable para la época. Los dos oficiales principales probablemente pagaron más, por el lugar privilegiado que ocupan en el cuadro. En total, Rembrandt cobró 1.600 florines.

La ronda de noche ha sido objeto de algunos ataques vandálicos. Uno fue en el siglo XVIII y otro el 13 de septiembre de 1975, cuando un desequilibrado mental atacó la obra con un cuchillo haciéndole numerosos cortes en zig-zag.

El lienzo fue restaurado con éxito, aunque aún pueden apreciarse in situ las huellas de este atentado.  En 1985, un visitante del museo roció la pintura con un spray de ácido que llevaba oculto. La rápida intervención de los guardias de seguridad y el agua que le fue pulverizada neutralizaron el ácido que afortunadamente no llegó a tocar el lienzo y sólo dañó el barniz.  De nuevo, la obra fue restaurada por completo, incluso el año pasado empezó una nueva 

Locución de Pita Fortín.

 

por Radio Perfil

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