martes 22 de septiembre de 2020
Perfil

El 12 de agosto de 1851 Isaac Singer patentó su máquina de coser

PODCASTS | Por Javier Pasaragua | 12 de August 07:17

Nació en Pittstown, Nueva York, siendo el hijo menor del inmigrante sajón Adam Singer y de Ruth Benson. De joven se desempeñó en empleos precarios hasta que a los 19 años descubrió lo que consideró su verdadera vocación, ser actor de teatro. Sin embargo, sus ingresos provenían de su trabajo como aprendiz de mecánico.

En 1830 se casó con Catherine María Haley y unos años después lo hizo con Mary Ann Sponsler pero sin haberse separado previamente, por lo que tuvo dos esposas en forma simultánea y teniendo hijos con ambas.

En 1839 Singer consiguió su primera patente por una máquina para taladrar piedras vendida por 2 mil dólares.

En 1844, consiguió un empleo en una imprenta en Ohio, aunque se mudó en poco tiempo a Pittsburgh para fundar una tienda de madera para fabricar teclas. Allí creó y patentó su segundo invento, una máquina para tallar madera y metal.

Con 38 años, 2 esposas y 8 hijos, se mudó a Boston, esperando hacer negocio con su máquina. Allí conoció a Orson Phelps, un fabricante de máquinas de coser.

Singer observó que el modelo de Phelps era, además, de difícil de fabricar, complicado para usar y se le ocurrió que sería mucho más práctica si el lanzador tuviese un movimiento recto y si la aguja no fuese curva.

Con la idea en su cabeza, obtuvo financiamiento para desarrollarla pudiendo construir un prototipo que superó, en muy poco tiempo, a todos los modelos de máquinas de coser existentes al momento de lanzarse al mercado.

La novedad del invento de Singer se basó en el mecanismo del movimiento de la aguja hacia arriba y abajo, que era sustancialmente mejor que el tradicional, de lado a lado. Además, el mecanismo de la aguja era movido por un pedal, en vez de una manivela.

De esta forma, Singer no fue el primero en patentar una máquina de coser, pero su modelo alcanzó un éxito en ventas casi inmediato por su gran practicidad, por su adaptabilidad al uso doméstico y por la posibilidad de ser pagado en cuotas.

De esta forma, Singer fundó su propia compañía de máquinas de coser que llevó su nombre y la cual se convirtió, una década después, en la empresa más grande del sector en el mundo, en plena revolución industrial.

Guión de Javier Pasaragua y locución de Pita Fortín.

 

por Javier Pasaragua

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