martes 31 de enero de 2023
Perfil

Cristóbal Bellolio: “El triunfo de Gabriel Boric está vinculado a la fuerza política cultural y estética de la munición de 2011.”

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 31 de December 17:00

Es uno de los principales filósofos políticos de Chile. A esas credenciales, suma la de haber sido candidato constituyente, desde una mirada moderada y liberal, con lo que conoce en detalle qué es la participación y los procesos electorales. Desde esa perspectiva, el autor de Liberalismo. Una cartografía, Pinochet, Lagos & Nosotros: ensayos sobre la cuestión constituyente y Renovación & Reemplazo analiza el triunfo de la izquierda y su implicancia sobre toda la región.

¿Estamos viviendo en Chile un cambio generacional, más allá de lo ideológico o lo estético?

Esa pregunta tiene mucho sentido. En 2013, en el libro Renovación & reemplazo, sostenía que los partidos políticos tradicionales, los de la transición, tanto de centroderecha como de centroizquierda, los partidos que fueron los principales representantes de los chilenos y chilenas desde los 90 en adelante, si no se renovaban internamente, si no daban un proceso de recambio generacional sobre todo a sus liderazgos, los hijos, e incluso nietos de esos dirigentes iban a conformar vehículos electorales propios y los desafiarían. De alguna manera sucede ahora. No deja de ser llamativo y no sé en cuántos países ocurre. Hablar de generaciones siempre es un poco arbitrario. Sus miembros no tienen necesariamente una misma visión de las cosas. Pero comparten una cierta experiencia sobre el planeta y el país en el que viven. Miran las cosas con un prisma similar. Pasamos de presidentes baby boomers, como dice el marketing gringo, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera, la generación nacida en los 50, a un presidente como Gabriel Boric, nacido a finales de los 80, un millennial. Nos saltamos a la generación X. Quienes nacieron en los 60 o los 70 nunca llegaron a conducir procesos que terminaran en el Palacio de Gobierno. Gabriel Boric representa a la generación que adquiere conciencia política en democracia. No es posible dirigirse a ellos diciendo que si peleaste contra Pinochet, tenés superioridad moral, porque no tienen ese punto de comparación. Son muy críticos de sus padres. Seguramente gobernará con esa generación. Incluirá a gente un poco mayor, es lógico, pero su núcleo duro, sus pares, están en su situación. Es un cambio de ciclo. Se acaba la secuencia Bachelet/Piñera/Bachelet/Piñera. 

¿Hay algo edípico que se dio más exacerbado en un contexto conservador?

Es un buen punto. Tanto los partidos de centroizquierda como los de centroderecha fueron igualmente negligentes en producir, auspiciar y promover procesos de renovación generacional. El Partido Socialista, por ejemplo, fue dirigido por la misma generación activa y presente para el golpe del 73. En el 88 ya era una generación madura cuando echaron a Augusto Pinochet. Gobernaron al partido más importante de la centroizquierda chilena durante 25 años. Recién se permitió que la nueva generación accediera al poder cuando sus integrantes ya habían pasado los 50 años. Me refieron a quienes participaron a las luchas contra Pinochet. Cuando aparecen los de 2011, muy jóvenes, de veintitantos años, quienes lideraban las federaciones universitarias a principios de 2010, se dan cuenta de que si querían participar dentro de la institucionalidad de los partidos, deberían esperar tres décadas. No se produjo un recambio interno, a diferencia de lo que ocurre en otras partes del mundo. Allí hay mayor castigo al fracaso electoral de una generación. En Inglaterra, si el Partido Laborista pierde dos elecciones seguidas, se espera que la generación que viene desafíe a la perdedora. Fue lo que ocurrió, por ejemplo, con Tony Blair. Lo mismo del otro lado. Cuando Blair con Brown llevaban 12 años apareció la generación de David Cameron. En Chile nunca ocurrió eso. La generación de Sebastián Piñera es especialmente perdedora. Perdió el plebiscito del 88, perdió cinco presidenciales, siete parlamentarias, seis municipales y siguió en primera línea. A ellos les gusta hablar mucho de la competencia. Pero aquí lamentablemente no había mucha. Los que venían después, la generación X, fue infantilizada. Cuando llegan los nietos y adquieren conciencia política en democracia, el desafío es más intenso.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil F.M 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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