domingo 18 de abril de 2021
Perfil

Cristina Kirchner se hizo fuerte ante la acusación más débil

PODCASTS | Por Edi Zunino | 04 de March 12:54

Hay que decirlo: la potencia discursiva de Cristina Fernández de Kirchner no encuentra parangón en ningún otro dirigente político de los que están en danza. No sólo me refiero al entrenamiento para hacerse entender sin leer ni siquiera un párrafo, sino también a su extrema habilidad para entrelazar verdades incontrastables con manipulaciones, ocultamientos y golpes bajos. Por lo demás, habla, como quien dice, sin pelos en la lengua: hace un rato, los jueces Daniel Petrone y Diego Barroetaveña debieron tragar saliva varias veces, con la Vicepresidenta de la Nación acusándolos a ellos como parte de un Poder Judicial que interfiere en la lucha política y, de paso, como funcionarios a los que nadie vota y no pueden explicar dónde viven y cómo viven.

Hoy quedó claro que el Caso Dólar Futuro sólo ha servido, a la vuelta de los acontecimientos, para dejársela picando a Cristina: es una causa sin sustento, híper politizada y parcial… un verdadero mamarracho -al igual que la del memorándum con Irán- que acaba de permitirle montar una enfática escena proselitista que, digan lo que digan, la reubica en el centro del poder.

Es posible, incluso -y digan lo que digan, insisto-, que este discurso transmitido en una virtual cadena nacional, le permita al oficialismo recuperar terreno y dejar atrás el escándalo de las vacunas por izquierda. Lo digo porque exhibir a una Justicia entremezclada con dirigentes impopulares como Federico Sturzenegger y expresidentes de pésimos resultados como Mauricio Macri, puede contactar con una sociedad que descree casi en términos absolutos de los jueces que tiene.

En su última encuesta, el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA constató que, para la gente, el funcionamiento de la Justicia es ineficiente (98%); ha empeorado (79%) y seguirá empeorando (56%); favorece a los ricos y poderosos (91%) y está influenciada por distintos poderes (91%). Todo esto, que pone al discurso de CFK desde el banquillo de acusada en sintonía con las percepciones mayoritarias, tiene, sin embargo, un “pero” para nada menor: el 68% descree de lo que el kirchnerismo llama “lawfare”, porque también percibe que detrás de eso habría intentos de lograr impunidad en causas de corrupción con mayor respaldo probatorio.

Cristina lanzó dos golpes de efecto esta mañana: 1) puso a los jueces penales federales que la estaban escuchando en la misma bolsa de aquellos que no actúan con celeridad en causas de violencia de género; y 2) no les pidió que la sobresean, sino que “hagan lo que deben hacer y respeten la ley”.

El verdadero gol que espera el oficialismo es un sobreseimiento en esta causa y que avance la relanzada contra Macri y su equipo económico por la deuda con el FMI. En síntesis: tiempos tranquilos no vienen.

por Edi Zunino

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario