lunes 27 de junio de 2022
Perfil

Carlos Mahiques: "Los jueces tenemos que poner límites y también reconocer los propios"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 14 de June 19:49

El juez del Tribunal de Casación Penal, máximo organismo inmediato anterior a la Corte Suprema, analiza el conflicto entre los poderes que conforman el Estado, el rol del Poder Judicial y los límites entre la política y los jueces; a la vez que advierte sobre el narcotráfico y el crimen organizado. Compara el Lava Jato con el Mani Pulite y afirma que no existe el lawfare en la Argentina.

Doctor Mahiques, ¿cuál es su propia visión del conflicto que se dio a partir de quién debe presidir o no el Consejo de la Magistratura? 
Usted sabe que el Consejo de la Magistratura es una institución un poco ajena a nuestra tradición. Proviene de una historia que no es demasiado conocida, así que hubo que hacer después de la reforma del 94, creo que el doctor Rosatti lo explicó, hasta donde se pudo llegar a los acuerdos en cuanto a su constitución y su integración, pero no en cuanto a sus mayorías y a la forma de la representatividad. En verdad, era un tema muy importante porque, como muchas otras cosas, aquí la verdad también es una cuestión de proporción. Y en el Consejo de la Magistratura las proporciones hacen a la esencia y a la funcionalidad, y al sentido de su actividad. Coincido con el fallo de la Corte que declara la inconstitucionalidad, que esas proporciones en términos de representación política no estaban guardadas. Se volvió al sistema o al diseño originario de la primera ley luego de la reforma de 1994. Y creo que por cuestiones políticas sobre las que no me voy a adentrar, porque realmente no soy un entendido en el tema. La cuestión más sensible es la representación judicial y especialmente la representación de la Corte, y la presidencia que la Corte puede ejercer desde ese organismo. Yo personalmente estoy convencido de que la Corte, como cabeza del Poder Judicial, tiene que estar en el Consejo de la Magistratura. Creo que este es un diseño que está vigente en este momento adecuado para las circunstancias. La Corte tiene que estar presente y creo que en la persona del doctor Rosatti esta representada, simbolizada la presencia judicial de una manera muy consistente y muy efectiva. Incluso los últimos movimientos dan cuenta de eso. Hay otros proyectos que están circulando y que en algunos casos mantienen esa representación de la Corte, pero no necesariamente en la presidencia. Por el momento estudiaría mucho la cuestión, perseveraría y dejaría funcionar el sistema tal como está, como fue concebido originariamente y como fue restablecido a partir del fallo de la Corte. 

Doctor, me quedé con una frase suya: “La verdad es una cuestión de proporción”, independientemente del caso de la integración de un organismo, la proporción de los integrantes, ¿puedo hacer extensiva su visión filosófica de que la verdad es una cuestión de proporción en el sentido relativista, de que no hay una única verdad, sino que hay verdades y que finalmente lo que se considera verdad es convencional y puede cambiar en cada época en función de la cultura de época?
La suya es una pregunta de una hondura y gravedad filosófica y política, además muy actual, que siempre en nuestro ámbito está presente, porque la proporción y la verdad, como una expresión de esa proporción, son propias de la decisión judicial. A veces se habla de la verdad judicial: cuando a un sustantivo se le añade un adjetivo o una cualidad o una extensión, ese enunciado ya no es un enunciado excluyente...

Categórico. 
Categórico, es un enunciado extendido, como dicen ahora, modernamente. La verdad judicial es una verdad relativa, que proviene de una reconstrucción histórica, que es producto de una obra colectiva sujeta a ciertas exigencias lógicas y jurídicas, y con una responsabilidad política que es la del juez. El juez allí tiene varios condicionamientos que hacen a esa proporcionalidad de la que usted hablaba, porque al interior de la estructura legal está lo que se llama el conjunto de valores. Esto que la Constitución en el artículo 19 denominaba la moral pública, con un término que hoy merecería alguna crítica o algún cuestionamiento, pero que en definitiva era el reservorio de valores que constituían, o configuraban, o definían, o informaban una sociedad. Las leyes tratan de captar ese plexo de valores. Y el juez frente a ello tiene que mantener, y ahí hay un tema de independencia; el primer signo de independencia que debe mostrar el juez es de neutralidad axiológica frente a ese conjunto de valores que son las leyes. Lamentablemente, en estos últimos tiempos se advierte en algunos integrantes del sistema judicial esa pérdida de neutralidad axiológica, que es lo que ha llevado lamentablemente a una devaluación de su autoridad, no del poder, los jueces mantenemos nuestro poder. Lo que hemos perdido, en cierta forma, es nuestra autoridad, y hay que recuperarla sobre la base de una relegitimación que no viene de otra forma, o por otra fuente, que no sea esta recuperación de la proporción de no solo decidir injusticia, sino que el justiciable esté convencido de que se hizo justicia aun en contra de sus intereses, aun criticando, pero sabiendo que fue una resolución tomada en tiempo y forma por jueces probos, honestos y formados. 

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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