lunes 24 de enero de 2022
Perfil

Axel Kicillof y la polvorosa reconquista del desierto

PODCASTS | Por Edi Zunino | 26 de November 11:46

El Gran Buenos Aires es un terrible contrasentido. La realidad impone que debería descomprimírselo y desagotárselo en pos de un plan de desarrollo federal, productivo y básicamente humano. Pero en el Gran Buenos Aires se deciden las elecciones y, como siempre hay una próxima elección cercana y crucial, las imposiciones de la realidad terminan postergadas por las urgencias del poder. Los cajones parlamentarios están llenos de proyectos de descentralización, muchos de ellos muy buenos y sin distinción de orígenes políticos. Nadie para la pelota. Nadie se anoticia de que la política está viendo otro canal hasta que pinta un Javier Milei que los trata de “casta” o la izquierda se entusiasma sumando diputados desde afuera del “sistema”.
Es notable hasta qué punto el Frente de Todos y Juntos por el Cambio salieron de las elecciones poniendo como primer tema de agenda las reglas de juegos para sus propias competencias internas. El presidente Alberto Fernández basó su polémico “relanzamiento” en la Plaza de Mayo anunciando que habrá PASO en el oficialismo para 2023. El gobernador Axel Kicillof posterga su propio “relanzamiento” a la espera de un acuerdo con los intendentes conurbanos fácil de sintetizar en dos palabras que empiezan con P de peronismo: plata y poder. Desde la oposición, Mauricio Macri avisó que los “curas” no se hagan los “papas” antes de tiempo, mientras Horacio Rodríguez Larreta –principal destinatario del mensaje- lo suma a Jorge Macri, el primo de Mauricio, para ponerlo a la cabeza de una estrategia territorial para todo el AMBA.
Claro que la ofensiva más inquietante resulta ser la de los caciques municipales, que no tienen empacho en volver a desempolvar sus deseos de reelecciones indefinidas mientras se plantan para que se triplique el multimillonario Fondo de Infraestructura Municipal. Es que el 2023 queda lejos, pero les urge. No quieren que nada se dé por sobreentendido para cuando sea tarde y por eso pasan la factura por adelantado, aprovechando la lejanía de las urnas para ponerse todo lo antipáticos que haga falta en su polvorosa “reconquista del desierto”.
La movida sacude la interna entre los camporistas de Máximo Kirchner, los renovadores de Sergio Massa, los movimientos sociales con mayor asentamiento territorial y el propio gobierno de Kicillof, decidido a ir por la reelección y corrido desde el vamos para delinear un Presupuesto 2022 que conforme a los propios y, dentro de lo posible, no genere demasiadas olas en la vereda de enfrente. En la danza también entra con fuerza el drama de la inseguridad –que tiene su Fondo aparte- y esta discusión estructural es la que definirá, de paso, la continuidad o no al frente del área de Sergio Berni, que, digamos de paso, ayer hizo anuncios del Ministerio de Seguridad para 2022 junto al revitalizado jefe de gabinete, el lomense Martín Insaurralde: prometen sumar 40.000 policías en los próximos trece meses.
En fin: estamos viendo un nuevo capítulo de la novela “No se están peleando, se están queriendo reproducir”.

por Edi Zunino

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