domingo 27 de noviembre de 2022
Perfil

Alberto Nisman, el último invitado al cumple de Fabiola Yáñez

PODCASTS | Por Edi Zunino | 26 de August 12:23

Vivimos en un país de terror donde todo termina en Tribunales. Digo de terror porque los muertos están todo el tiempo caminando entre nosotros. Y digo que todo termina en Tribunales con doble sentido: ahí van a parar las grandes disputas políticas y ahí mismo quedan, mayoritariamente, en la nada.

Estamos en el arranque de una campaña electoral tan opaca, que los únicos brillos los aportan dos cumpleaños mal festejados: el de Fabiola Yáñez en Olivos y el de Lilita Carrió en Exaltación de la Cruz. Los protagonistas de fondo son Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, los dos hombres más expuestos del país por el manejo de las restricciones pandémicas, que a la vez son quienes arrancan primeros en la carrera para las presidenciales de 2023.

La última novedad del Caso Fabiola vino de San Isidro. La jueza federal Sandra Arroyo Salgado pidió ver el expediente, porque, territorialmente, Olivos está en su jurisdicción y porque tenía denuncias anteriores sobre las violaciones sanitarias. Arroyo Salgado no sólo es la madre de las dos hijas de Alberto Natalio Nisman, sino que fue una impulsora principalísima de la hipótesis de que a su ex lo asesinaron, es decir, de la bandera crucial de las elecciones presidenciales de 2015. Por ahora, la jueza federal de San Isidro no emitió ninguna otra señal más que pedir vista, pero en Comodoro Py y en la Cámara de San Martín ya están listos para discutir ese traspaso eventual.

La movida se da en simultáneo con lo que sucede en el Tribunal Oral Federal N°8, donde se sustancia la causa del Memorándum con Irán, que surgió de la denuncia trunca del mismo Nisman y tiene como principal acusada a Cristina Kirchner. Al mismo tiempo, el ministerio de Seguridad que comanda Sabina Frederic sigue demorando su “informe final” sobre la polémica pericia de Gendarmería que dio por asesinado al fiscal de la Unidad AMIA. Y, como si fuera poco, a todo este embrollo le da contexto internacional el nombramiento como ministros en Irán de dos sospechosos por el atentado a la mutual judía en julio de 1994.

Lo único claro con el Caso Fabiola es que fue una tremenda metida de pata de la cual el Gobierno sigue sin saber cómo salir. Por un lado, trata de jugar al empate con los mariachis de Carrió. Por otro, calienta los rumores sobre el embarazo de Fabiola, que según el inefable Luis Ventura vendría con doble shock de ternura porque se trataría de mellizos. Y evitar que Arroyo Salgado se quede con la causa completa la estrategia defensiva, que no es judicial sino cien por ciento política: nadie teme una condena en Olivos, salvo la de las urnas.

por Edi Zunino

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