jueves 22 de octubre de 2020
Perfil

17 de Octubre: todo un país esclavo de la inexistencia de Perón

PODCASTS | Por Edi Zunino | 16 de October 11:49

Mañana es 17 de Octubre. El peronismo cumple 75 años. Y por ahí habría que asumirlo de una buena vez: Perón no existe más. No va a volver reencarnado en nadie y las cosas vienen demasiado complicadas a esta altura del partido como para seguir esperando por qué lado y de qué manera se cumplirá, si es que se cumple, la profecía de que su único heredero es el pueblo. Porque el pueblo, lo que se dice el pueblo, por ahora sólo viene heredando cada vez más la peor parte del asunto.

Perón no existe más no porque le ganaron ni sólo porque literalmente se murió. Sino porque se murió, claro, pero antes de una dictadura mil veces peor que la del 55, aquella que lo mandó al exilio y lo convirtió en mito vivo. El autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional, que en realidad significó el endiosamiento más bestial de la desorganización, no fue contra Perón, porque Perón acababa de irse y no había ninguna personalidad tan fuerte ni tan central capaz de llevarse todas las culpas y todas las expectativas hasta más ver.

Perón fue una síntesis de su época, signada por las guerras mundiales y la pelea planetaria entre el poder del dinero y la aparatosidad del poder, ambos en cuanto políticas de Estado contrapuestas. (No digo entre el capitalismo y el comunismo, porque la verdad es que este último nunca fue otra cosa que un capitalismo de Estado y mano dura, tal cual lo vemos en el éxito chino y también en el aislamiento de Cuba y Corea del Norte). En esa síntesis, Perón le puso el nombre y el cuerpo al peronismo y los suyos, los verdaderamente suyos, es decir, los militares productivistas, pusieron la sustancia del proyecto original. Después, derrocado Perón, el peronismo pasó a ser obra del anti-peronismo. Y muerto Perón más todavía, al punto tal que apenas salimos del Proceso el peronismo perdió las elecciones y podríamos considerar que los dos grandes experimentos peronistas post dictadura, el menemismo y el kirchnerismo, fueron encabezados por… a ver… lo más antiperonista del peronismo:
•    Menem homenajeó al almirante Isaac Rojas, el más abyecto enemigo de Perón, e incorporó a los Alsogaray a su folklore para vender medio país. 
•    Cristina piensa que Perón era un viejo choto, machirulo y sólo respetable por algo de su obra y, sobre todo, porque Néstor le enseñó a ser algo pragmática.

Mañana, el peronismo cumple 75 años instalado en el Gobierno, pero también en la oposición y en el medio de ambos:
•    Alberto Fernández no le viene encontrando la vuelta a su propia versión del movimiento en el ensamble entre kirchneristas duros, massistas escurridizos, lavagnistas blanditos, caciques territoriales con proyectos de poder propios desde las provincias y las intendencias, sindicalistas de supuestos distintos signos y piqueteros que compiten por el territorio y la enorme caja social. Y ni siquiera les puede pedir abiertamente que hagan lo que más saben y salgan a reproducirse peleando la calle porque sería un despropósito político y podría ser una tragedia epidemiológica.
•    Del otro lado de la raya, Mauricio Macri, que es un invento del peronismo y a la vez heredero de un grupo empresario que inventó a varios de los peronistas que lo inventaron a él, discute con los peronistas de su espacio, porque Monzó, Frigerio, Massot y demás inflan las chances de Rodríguez Larreta, que, al igual que Santilli, tiene ADN peronista.
•    En el medio, esperando las migajas de los unos y los otros, hoy están Duhalde y Barrionuevo (antes hubo otros, pero ellos son figuritas repetidas con cierto predicamento), que experiencia tienen, algo de poder les queda y, por eso, algo de plata y de micrófono les dan unos y otros enemigos del peronismo oficial o del peronismo opositor.

El mundo y gran parte del país se siguen preguntando qué es el peronismo. Y nunca como este 17 de Octubre va a quedar tan claro que el peronismo es un aparato de poder, no sólo ni especialmente de gobierno, digo de poder, con las caras y los discursos que hagan falta para ocupar todos los espacios y convencernos de que Perón y Evita un día van a salvarnos definitivamente. Bienaventurados los pobres peronistas, porque ellos heredarán el cielo con bombos y platillos... y trompetas.

Peronismo se llama la mitología de nuestro país político. Porque si hay sol, mañana nos vamos a levantar y vamos a mirar al cielo azul con alguna nube blanca y, en serio o en joda, vamos a sentirnos parte diciendo: “¡Qué día peronista!”.

por Edi Zunino

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